Emilio De Alvear: "Tres días antes los chilenos nos avisaron que el volcán iba a explotar"

“Yo bajé once kilos, estuvimos días sin dormir, era inabarcable, nos sentíamos responsables, no podíamos parar...”, recordó De Alvear.
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Así lo reconoció en una extensa entrevista con AVC Noticias quien era Secretario de Gobierno al momento de hacer erupción el Puyehue.  Recordó que se hizo una reunión de gabinete pero se minimizó el informe de David Tressens Ripoll y que las primeras horas fueron caóticas: "el pueblo entró en pánico y no sabíamos cómo pacificarlo". Destacó la rápida respuesta y el apoyo de Jorge Sapag "tengo que sacarme el sombrero...".

 

“El volcán, sin duda, que nos unió a todos”, aseguró Emilio de Alvear, que se desempeñaba entonces como secretario de gobierno del intendente Ricardo Alonso, cuando hizo erupción el 4 de junio de 2011 el complejo volcánico Cordón Caulle.“A nosotros nos toca poner la cara porque de alguna manera tuvimos la fortuna de estar a cargo de la coordinación de todo esto, pero acá tendría que estar todo el pueblo”, reflexionó De Alvear.

En una extensa entrevista con AVC Noticas el ex funcionario recordó que 72 horas antes del evento desde Chile se les había advertido que la explosión era inminente “habíamos tenido una reunión en gabinete con todas las fuerzas de seguridad y las organizaciones civiles todos los que estarían involucrados si algo ocurriera, y David Tressens nos dio su punto de vista”.“Me acuerdo, yo tiré un chiste, nadie le creía mucho a David. Fue una reunión donde él quería ponerse serio, yo quería descontracturar, por lo que él nos estaba informando que en dos o tres días explotaba el volcán, que no conocía la magnitud de la explosión y en ese momento nos mirábamos y le decíamos: está bien David”, recordó De Alvear.

“Y David tenía toda la razón. Después recuerdo el llamado que me hizo a las 2 o 1.30 de la tarde (del 4 de junio de 2011) me dijo que el monitoreo estaba dando altísimo”, relató.Recordó que Tressens estaba en contacto directo con la gente del Sernageomin de Chile.De Alvear señaló que acordaron con Tressens ir a la Casa de la Cultura a armar el Centro de Comando. “El monitoreo en Chile daba fuertísimo. El único resultado que cabía era que explote en dos o tres horas”, rememoró De Alvear.

“Nos fuimos a Casa de la Cultura, éramos tres y no sabíamos por dónde empezar, empezó a llegar la gente y nos mirábamos y si explota ¿qué hacernos? Algunos decían que había que tener agua, barbijos, una cosa completamente ingenua de lo que iba a venir”, explicó De Alvear.

“Las primeras horas fueron bastante a ciegas”, admitió.“Marcos Arretche y David Tressens tenían un protocolo para este tipo de situaciones, y lo que hicimos fue a armar el Centro de Comando y empezar con el protocolo para este tipo de evento de esta magnitud”, explicó De Alvear.Dijo que estuvo a cargo de lo que era los recursos, conseguir la plata, las donaciones. “Me puse en contacto con el ingeniero Pellini, de Provincia, le conté y ellos realmente respondieron a billetera abierta”, afirmó De Alvear.

El momento más crítico

“Una vez que esto explotó, que más o menos pudimos organizar el COE en Casa de la Cultura, yo me voy a casa para organizar a mi gente y vuelvo, me fui a casa y a la vuelta, cuando paso por la YPF Norte era un delirio, estaba la gente completamente agresiva, perdida, poniéndose en la cola para cargar nafta, la gente puteándose, había un descontrol”, recordó De Alvear. “La verdad que se me puso la piel de gallina, porque había pánico en el pueblo y no había forma de explicar nada porque nosotros estábamos haciendo todo de forma artesanal hasta que vino el Ejército que nos organizó todo”, indicó.

“Llegué al COE con la adrenalina bien arriba y bastante preocupado porque el pueblo estaba en pánico y nosotros no teníamos ni siquiera la posibilidad de transmitir un mensaje tranquilizador”, reconoció De Alvear.

“Sobre todo de cómo proceder, porque había voluntad al rolete. De entrada lo que hizo todo el mundo, los que se iban se iban, los que quedaban en sus casas se acondicionaban y cuando más o menos la gente se pudo acomodar a la semana y vimos que esto venía para largo, se vinieron todos para el COE porque los primeros días fue bravo porque éramos poquitos”, relató. Dijo que en un momento había una cola afuera de voluntarios “y no sabíamos que trabajo darles y se empezó a desvirtuar porque tres o cuatro agarraban la misma tarea”.

La situación económica

De Alvear reconoció que a los pocos días de la erupción era muy complicado pensar en la economía del pueblo, porque la emergencia los desbordaba. “Al tiempo, la Cámara de Comercio y la Asociación de Hoteles vinieron a decirnos muchachos empecemos a pensar un poquito en esto, porque era inabarcable”, contó De Alvear.

“Yo bajé once kilos, estuvimos días sin dormir, era inabarcable. Los que nos sentíamos responsables no podíamos parar ni pensar en otra cosa”, explicó. “Gracias a Dios, la gente de Cámara de Comercio y hoteleros y demás vinieron con propuestas y generamos una comisión y empezamos a trabajar con la Provincia”, indicó.

La ayuda de Provincia

“Me saco el sombrero, Jorge Sapag estuvo muy pronto cerca nuestro”, afirmó De Alvear. Dijo que el ingeniero Pellini de Provincia le dijo cuando pidió recursos por la emergencia: “Olvidate, manejate con criterio, no escatimes nada me dijo Pellini”. “La respuesta de Provincia fue impecable. Quiero decirlo, lo nuestro también, gastamos mucho menos de lo que esperaban. Se organizó bastante bien y no hubo derroche”, aseguró De Alvear.

“Me tuve que ocupar del tema donaciones que fue increíble, el gimnasio abarrotado de cosas no se podía caminar”, destacó. “Necesitábamos diez motosierras y a los diez días nos llegaban diez motosierras. Nos regalaron veinte generadores de los buenos, 200  nebulizadores”, recordó. 

Aunque señaló que “Villa la Angostura es la niña bonita de Neuquén. Si el volcán pasaba en Piedra del Águila, calculo que tendría que haber estado en todo la Provincia, tenemos que reconocer que lo que pedíamos estaba a los 10 minutos”, sostuvo.

El final del COE

“El volcán sin duda que nos unió a todos y cada uno le dio su lectura”, aseguró De Alvear.  “Me acuerdo cuando vino gente de la Provincia y nos dijo: muchachos ya está, ya paso el volcán, hay que desarmar el COE y lo tomamos mal. No nos queríamos ir y nos costó”, recordó.  “Nos juntamos con David y Ricardo, hay que desarmar el COE, y pensábamos pero si el pueblo está para atrás esta gente qué tiene en la cabeza”, contó. 

“Había un nivel de comunión, estábamos tan fortalecidos,  viviendo una experiencia tan increíble todos, de solidaridad, no había ni ricos ni pobres, la careta no existía, el uniforme tampoco, fue muy fuerte y nos costó mucho aceptar que esto lo teníamos que dejar y continuar con nuestra vida normal”, reconoció De Alvear. 

“Se debe por el momento que vivimos todos tan unidos, tan solidarios. Lo recuerdo con alegría porque ya pasó, aprendí mucho y crecí mucho durante el volcán e hice infinidad de amigos. Y gracias al pueblo”.