Malvinas IX : La heroica participación de Prefectura en plena guerra

La ciudad
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Uno de los hechos más desconocidos y sin lugar a dudas más heroicos de la Gesta de Malvinas lo protagonizó la gente de la Prefectura Naval Argentina. El patrullero PNA Río Iguazú, en aguas del Estrecho de San Carlos en cumplimiento de su legítima misión y armado sólo con las armas ligeras de sus nueve tripulantes se enfrentó en desigual batalla con dos modernos aviones Harrier de la marina británica

Durante la guerra de las Malvinas de 1982, la Prefectura Naval Argentina intervino en cumplimiento de misiones en el Teatro de Operaciones Atlántico Sur con dos buques guardacostas, el PNA Islas Malvinas y el PNA Río Iguazú. Ambas naves zarparon de Buenos Aires, el 6 de abril, hacia el archipiélago malvinense sin tener instalados los cañones de proa de 20 mm para poder defenderse en caso de ataque. El 11 de abril pasaron por Puerto Deseado y de allí partieron finalmente hacia las islas, con la carga al máximo de su capacidad.

Llegaron a las islas el 13 de abril, luego de romper el día anterior al bloqueo militar aeronaval impuesto unilateralmente por el Reino Unido en aguas circundantes a las islas. En total ambas naves hicieron unos 1.100 kilómetros de travesía, desde Buenos Aires a las islas, viajando al límite de su autonomía máxima y atravesando un mar abierto, pese a no ser muy aptas para tal fin.2 Ambas lanchas estaban armadas con sólo dos ametralladoras de 12,7 mm.

Al llegar a las islas, los dos buques fueron pintados y camuflados apropiadamente. Al principio se utilizaron en sus tareas específicas, pero luego realizaron trabajos habitualmente desempeñados por una marina de guerra. Junto con las embarcaciones más pequeñas del Apostadero Naval Malvinas de Puerto Argentino, vigilaron las vías marítimas de aproximación a la capital isleña. También lanzaron cargas subácuas antipersonales para prevenir acciones británicas en las proximidades de la localidad.

También ambos buques llevaron grupos de comandos a distintos puntos del archipiélago para contraarrestar posibles incursiones enemigas. El Río Iguazú desembarcó unos veinte infantes de marina en la isla de los Leones Marinos, donde hallaron depósitos de combustible de aviación y dos pistas de aterrizaje precarias en forma de cruz. Una tenía unos 800 metros de largo y otra unos 400.