Piedecasas: “Nos pasó de todo, pero fue increíble la recuperación de Villa La Angostura”

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Así lo manifestó la médica que era la jefe del hospital cuando ocurrió la erupción del Cordon Caulle, el 4 de junio de 2011. Dijo que las experiencias vividas son “un recuerdo que lo tengo atesorado en el corazón”.

 

“Me quedaron los mejores recuerdos”, responde de manera espontánea la médica Alejandra Piedecasas cuando se le pregunta por la experiencia de la erupción del Cordón Caulle, que ocurrió un 4 de junio de 2011.

Hace 10 años, la furia de un volcán estremeció a la población de Villa La Angostura. Sobre esta localidad cayeron unos 5 millones de metros cúbicos de cenizas volcánicas que el macizo había expulsado desde sus entrañas y que llegaron como una sombra gigantesca impulsada por los vientos.

Piedecasas estaba al frente del hospital de Villa La Angostura. “Nos llamaron después del mediodía del 4 de junio del Municipio para informarnos que el volcán estaba con alerta naranja y que en cualquier momento explotaba”, relata. Al frente de la convocatoria estaba el entonces intendente Ricardo Alonso y el secretario de Seguridad, David Tressens Ripoll.

En declaraciones a LA ANGOSTURA DIGITAL recordó "nos indicaron que la nube de cenizas estaría en 2 horas sobre la villa. Al rato, cuenta Piedecasas, llegó la noticia desde Chile que habia hecho erupción el volcán y se vio la enorme columna de cenizas y material volcánica que comenzaba a ascender hacia el cielo".

Al rato, las cenizas y piedra pómez caísa sobre Villa La Angostura. Comenzaba a escribirse un capítulo memorable de la historia local.

Rememoró que en esas primeras horas tras la erupción hubo miedo y, sobre todo, incertidumbre. Los temores lógicos en relación a si se podía tomar el agua, si las cenizas eran tóxicas. Cómo cubrir las casas para evitar que las cenizas entraran.

“Se hizo la noche a las 3 de la tarde aproximadamente. Fue increíble”, señala. Recuerda con cariño los equipos de trabajo que le pusieron el hombro a la emergencia: bomberos, policías, grupo de rescate, vecinos voluntarios, el Ejercito, entre otras instituciones.

Admite que se emociona cuando rememora esos momentos. “Pasábamos días enteros en la Casa de la Cultura. Se hizo un trabajo en equipo invaluable”, destaca.

“Llovía esa ceniza y piedra pómez se pegaba como si fuera cemento a los techos y ahí estaban los bomberos”, asevera.

“Explotaban los transformadores del EPEN todo el tiempo por las cenizas y nos quedábamos sin luz”, menciona.

“Nos pasó de todo, pero fue increíble la recuperación de Villa La Angostura, que hoy está más linda”, enfatiza Piedecasas. “Fue un momento muy especial para todos lo que ocurrió”, señala.

Afirma que Villa La Angostura ya está entrenada en el uso de barbijos y mascarillas desde aquella época. “Fueron jornadas sin descanso, repite. Y destaca que el Ejército les alivió la carga cuando llegó a ayudar.

Sorprendida por la rápida recuperación

Piedecasas admite que íntimamente “no pensé que la recuperación iba a ser tan rápida”. Valora el trabajo que hicieron todas las instituciones. Y que la localidad recibió ayuda de todos lados.

Recuerda que esa noche los movimientos y el tremor del volcán erupción erizaban la piel. “Fue una noche terrible esa”, dice.

Rememoró que la localidad quedó en esos primeros días aislada. Los caminos estaba cortados, no se podía navegar por el lago Nahuel Huapi.

Piedecasas opina que las primeras 48 horas tras la erupción fueron los momentos más críticos. “Hasta se evaluó la posibilidad de evacuar la Villa. Pero Alonso y Tressens decidieron no evacuar a la gente y fue correcto. Es que había mucha incertidumbre”, insiste.

Para Piedecasas, la experiencia de la erupción es inolvidable. “Y estoy agradecida de haberla vivido”, asegura. “Uno estudia y trabaja en generar liderazgos, pero en la práctica la realidad es muy diferente a la teoría”, observa.

Está convencida de que en ese momento “se vio lo mejor de la gente”. “Es un recuerdo que lo tengo atesorado en el corazón”, sostiene.

Valora que no hubo victimas por la erupción, excepto el accidente trágico con un niño, pero no tiene comparación con lo que sucede hoy con la pandemia, causada por el nuevo coronavirus.

“Los que estuvimos más expuestos no tuvimos ninguna secuela y los examenes posteriores que nos hicimos no detectaron secuelas ni problemas”, destaca Piedecasas.