Sara Itkin: “No podemos pensar en Salud si vivimos contaminando, quemando y deforestando”

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En especial para la Angostura Digital, Juan Aubert, en ésta última entrega del ciclo Salud y Naturaleza, presenta una interesante entrevista con la Doctora Sara Itkin, profesional con destacada experiencia en la medicina naturista, nos da su detallada visión sobre este tema.

 

Desde su formación profesional ¿Qué le puede contar a los lectores, respecto de la salud y su vinculación con la naturaleza?

Puedo decir que somos naturaleza, entonces cuando logremos sentir esa ligazón, ese cordón umbilical que nos liga a la Madre Tierra y nos hace sentir parte, mayor va a ser nuestra salud. Y obviamente que cuanto más dañada esté la naturaleza también lo será nuestra propia salud.

¿Qué efectos produce en las personas el abrirse a la naturaleza, disfrutarla, realizar ejercicios, actividades?

El abrirse a la naturaleza nos lleva a un reencuentro con nuestra esencia, con nuestra madre naturaleza, entonces va a haber equilibrio, plenitud, alegría, gozo.

¿Cómo se genera conciencia y respeto para con los entornos ecosistémicos y de qué manera éstos, benefician a nuestra salud?

Difundiendo, enseñando, mostrando que estos espacios son generadores de vida. Confrontando un espacio totalmente dañado, como puede ser un paisaje devastado por el fuego, por las maquinas topadoras y un aire contaminado, en contraste con un entorno ecosistémico en equilibrio.

Dónde el verde ya nos trae esa imagen de poder respirar, en donde podemos ver diferentes vegetales, animales polinizadores y estas imágenes contrastadas van a demostrar como inmediatamente queremos elegir ese espacio de equilibrio, de verdor, lleno de vida, porque allí es dónde se genera nuestra salud y la Vida misma.

No podemos pensar en la salud individual, no podemos pensar en salud si vivimos contaminando, quemando, desforestando, no podemos vivir en salud si alrededor generamos basura, derramamos basura.

¿Cómo era la medicina en épocas ancestrales y qué cosas de esa época se relacionan con la actual?

Puedo decir que hay muchas medicinas en relación a los diferentes pueblos originarios del mundo, pero estas medicinas nacieron respetando a la naturaleza y sus ciclos. Creo que en este tiempo que nos fuimos alejando tanto, tanto de la propia naturaleza, la medicina organizada, convencional y hegemónica ha pasado a ser una herramienta de enfermedad, productora de enfermedad. Pienso que hay que volver a lo simple, a la medicina que tenemos alrededor y volver a entender los procesos de salud-enfermedad, y no sólo quitar los síntomas sin ahondar en la historia buscando que es lo que nos lleva a la producción de la enfermedad.

¿Piensa que el Estado está contribuyendo a fomentar una vida más saludable de su población y qué, a través de él, se contribuye para llegar a una receta verde para patologías específicas?

Es una pregunta muy amplia y es difícil de contestar, porque el Estado puede ser Municipal, Provincial, Nacional. Puedo pensar en los diferentes estratos de Gobierno y puede ser que sí, en algunos aspectos se fomente una vida más saludable y muchas acciones también son locales, desde el Estado pensando en los sistemas de salud pública, por ejemplo, entonces podría decir que se fomenta una alimentación más armoniosa, más simple.

En relación a la última parte de su pregunta, creo que estamos un poco lejos de eso todavía no. Me parece que la pandemia ayudó a valorar las cosas simples, y va un ejemplo: en un momento la medicina convencional había alejado a las personas de la posibilidad de tomar sol, como que el sol nos enfermaba, como que era prohibitivo tomar sol si no me ponía antes un protector, un bloqueador.

Después nos dimos cuenta, que estás sustancias químicas podían copiar una acción hormonal y desarrollar cánceres hormonales y trastornos inmunitarios y ahora nos damos cuenta que sol es necesario para fortalecer las defensas y de esa manera disminuir el riesgo de contraer la enfermedad de estos tiempos como lo es el coronavirus Covid19

¿Qué mensaje movilizador les dejaría a los lectores respecto de la vida actual? ¿Qué cambios deberían producir para reducir las enfermedades sociales y cómo contribuiría la naturaleza en ello?

En éstos tiempo donde una partícula tan diminuta y tan poderosa como el covid 19, nos demostró lo vulnerables que somos como humanidad y tan destructora, creo que cabe ejercer la memoria ancestral y volver a valorar a los Bosques Nativos de la Patagonia, como pulmones saludables de la Ñuke Mapu, y que cada persona en cada lugar del planeta vuelva a abrazar un árbol, cuidar una planta. Vale volver a pasar por los sentidos recordando los aromas, los colores y las sombras que da un bosque, la alegría que produce sentir el bosque. Percibir la expansión que generan nuestros pulmones con el aire del bosque. Siento que es urgente el tomar conciencia del cuidado y del uso respetuoso de lo que allí vive, que dejemos de creer que todo es un recurso utilizable, podemos convivir en un bosque sin “utilizarlo”.

En esta propuesta de volver a la Tierra, que tanto insisto, creo que hay que generar (y están apareciendo) mayor cantidad de huertas, volver a comer lo que crece en la región, ejercer la soberanía alimentaria: ese derecho que tenemos los pueblos de producir el alimento de cada región en la estación que lo necesitamos, sin deforestar, sin llenar de agrotóxicos, sin traer alimentos costosos de otros países ni regiones, solo porque aquí no crecen y tenemos ganas de comerlos.

Cada región nos da lo que necesitamos para vivir en salud. Hay que volver a lo simple en un sentido, a la simpleza de la alimentación, a la simpleza del vivir, a la simpleza también del sanarnos con la medicina de las plantas, despojarnos de tanto consumismo, que es una de las mayores enfermedades sociales. Revisar lo que comemos, dejar de hacer y generar tanto plástico y como dice un querido colega “comer más cáscara”, volver a lo simple.

Dra. Sara Itkin

Nací y me crié en un pueblo de Entre Ríos: María Grande. Estudié Medicina en Rosario. Realicé la Residencia en Medicina General, una medicina destinada a trabajar en la comunidad. Mis primeras experiencias en dicha Residencia fueron en una Posta Sanitaria en una villa inmersa en la ciudad, “Villa Corrientes”. Luego una experiencia en Salud Psicosocial en la zona centro-sur de la provincia de Neuquén, junto al Dr. Willie Arrúe. Él, médico del Hospital de SMA, tenía a cargo el Programa de Salud Comunitaria dependiente de Salud Pública de la provincia. Tuve el honor de integrarme a ellos y así fue que me mudé a Las Lajas, a 50 km al noroeste de Zapala. De Las Lajas, volví a Rosario. Allí hice una maravillosa experiencia en un centro de Salud que ya tenía un jardín de medicinales: “El Gaucho”. Volví al sur, más al sur: a Villa La Angostura y Villa Traful, ya decidida y con más conocimientos, a abrir un espacio dentro de la Salud Pública, de revalorización de saberes y haceres en relación a las plantas. Creamos en Villa Traful, en el año 2000, el Grupo “Compartiendo Saberes”.

En 2001 nació mi primer hijo, Camilo, y la vida me llevó a abandonar el Sistema de Salud Pública. Nos vinimos a Bariloche, aquí nacieron Lino e Irupé; y así generando espacios de intercambio de saberes, promoviendo la creación de jardines -botiquines, caminando por los bosques para conocer y valorar la Sabiduría que en ellos habita, estudiando, dando charlas y cursos, abriendo mi consultorio de medicina naturista, fui siendo lo que soy: una médica yuyera. Me defino así, porque considero importante mi formación académica, de pre y post grado y la experiencia que logré trabajando en los hospitales; y “yuyera” porque es la forma de llamar y valorizar a las plantas para la salud y a la gente que siempre las usó y recomendó.

www.saraitkin.com.ar

Conclusiones

Gracias a la predisposición de La Angostura Digital, he podido publicar este ciclo de interesantes entrevistas junto a prestigiosos profesionales que nos han ofrecido su visión y conocimientos sobre los poderes sanadores de la naturaleza, con innumerables aportes y enfoques en tal sentido que, deseo, hayan sido de interés para los lectores.

Cómo conclusión puedo inferir las tremendas necesidades que estamos padeciendo los pueblos de este planeta. Abocado especialmente a la Argentina, digo que existen varios flagelos que no nos permiten avanzar culturalmente para encontrarnos en un estadío mejor: hambre de agua, hambre de alimentos, hambre de piel (hoy con covid 19).

Ya el contacto ha quedado a atrás y se observa esta necesidad de afecto que, junto a otros males endémicos, no nos permiten encontrarnos como seres humanos y, en tal caso, nos hemos transformado en la especie más depredadora del planeta. Esto es muy grave. Requiere un cambio de paradigma en la especie para re humanizarnos y volver a encontrarnos con las tradiciones ancestrales que nos dieron origen a la evolución.

Amar a la naturaleza, amar a la vida, respetarnos y respetar, vivir para VIVIR, no existir. Desde mi humilde lugar, este es el mensaje que dejo a los lectores y mi agradecimiento a todos los que participaron y creyeron en este proyecto, de difundir otras miradas, otros conceptos, frente a todos los beneficios que nos ofrece la naturaleza, que no es otra cosa que generar conciencia para que entendamos la importancia de su preservación y cuidado.

EL PODER SANADOR DE LA NATURALEZA

 

Columna de Juan Aubert, en exclusiva para La Angostura Digital. Hoy con la participación de la Dra. Sara Itkin

 

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