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“No es lo que nos gusta andar volteando árboles, pero somos responsables de prevenir un riesgo importante”

La ciudad
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Así lo afirmó el director de Medio Ambiente del municipio, Daniel Meier. Dijo que venían hace 5 años evaluando el árbol y se actuó de acuerdo a lo que indica el protocolo para prevenir riesgos.

El director municipal de Medio Ambiente, Daniel Meier, explicó esta mañana que el volteo del centenario coihue se hizo tras una evaluación técnica en conjunto con el área de Bosques de la provincia.

“Hace cinco años que lo veníamos siguiendo el árbol porque existía riesgo”, explicó Meir. “No es lo que nos gusta andar volteando árboles, pero somos responsables de prevenir un riesgo importante y el árbol daba todas las condiciones de alto riesgo”, sostuvo.

Dijo que existe un protocolo para evaluar un árbol riesgoso donde se analiza desde la inclinación, la arquitectura del árbol, se observan las raíces, las ramas y la exposición a los vientos, entre otros indicadores.

Meir aseguró que después de esa evaluación por parte de los técnicos forestales se concluyó que “el árbol tenía un riesgo importante y además tenemos denuncias de vecinos que cada vez que había viento tenían miedo”.

Carlos Marino denunció en una carta de lectores que publicó esta semana LA ANGOSTURA DIGITAL el volteo de un coihue abuelo que tenía supuestamente entre 500 ó 400 años. Era uno de los pocos árboles centenarios que existen dentro del ejido municipal. Estaba ubicado en el barrio Lomas del Correntoso.

Marino denunció que el personal municipal actuó con negligencia y que en lugar de hacer una poda, lo voltearon. Calificó el hecho como un desastre y lamentó el daño. Aseguró que lo hicieron cuando él no estaba en su domicilio.

Meier recordó que hay responsabilidades civiles y penales y actuaron de acuerdo a lo que indicaba el protocolo. “Si vos dormís con tus dos hijos y cae el árbol sobre la casa, al que le van a caer encima las responsabilidades civiles y penales es a mí”.

“Tenemos que tomar ese tipo de decisiones porque somos responsables de que el riesgo disminuya”, afirmó y recordó el caso del árbol que cayó a principios de enero de 2015 en San Martín de los Andes y mató a dos niños.

Dijo que la mitad del coihue estaba dentro de la propiedad de Marino y la otra mitad en la vereda. “Se había hablado con él, pero no se había llegado a un acuerdo”, afirmó.

Según Meier, no se podía podar como reclamó Marino, “porque un coihue de entre 35 y 40 metros de altura no responde a una poda”.

“Un coihue de entre 35 y 40 metros de altura no se puede apuntalar ni podar, porque le puedan entrar hongos y vectores de enfermedades”, explicó.

“Nosotros para compensar estamos promoviendo un plan de arbolado urbano, distribuyendo renovales y ahora tenemos un nuevo vivero municipal”, afirmó.