Liberaron el cóndor que tenía la pata quebrada. Hubo ceremonia con veterinarias y mapuches.
Aluminé, el cóndor que tenía una fractura expuesta en una de sus patas, fue liberado después de estar un año reponiéndose de una operación que incluyó la colocación de un clavo para unir el hueso quebrado. La ceremonia se realizó el sábado a la tarde en la zona de Fortín Primero de Mayo, muy cerca de donde lo encontraron agonizando en octubre del año pasado, en la zona de Aluminé.
Participaron las dos veterinarias que lo operaron, un veterinario especialista en atender y liberar aves que viajó desde Buenos Aires, guardafaunas-guardaparques, y cuatro mujeres y tres niños de comunidades mapuches, quienes hicieron una ceremonia para darle fuerza al "manque" y para desearle que "lleve al cielo en sus alas".
El rescate fue coordinado en su momento por la veterinaria Carolina Marull. Lo operaron y le colocaron un clavo para unir la fractura. Ahora tiene posibilidades de sobrevivir, aunque solo puede apoyar una de sus patas. Fue liberado el sábado a las 10:40 bajo un cielo intenso y azul en el cual volaban cóndores, águilas moras, jotes.
Aluminé se tomó su tiempo: primero buscó un curso de agua que había pocos metros de la jaula y se bañó con entusiasmo. Luego pasó más de una hora secándose al sol con las alas abiertas, y luego se durmió. A las 15:40, según tomaron nota las personas que participaron de la liberación, se paró en una piedra, desplegó las alas inmensas y salió volando hacia una montaña cercana.
Según comprobaron los observadores, puede volver a posarse en tierra sin problemas. Hace más de un año, cuando lo encontraron con la pata quebrada, los veterinarios descubrieron que le quedaba muy poco tiempo de vida. Estaba anémico y hambriento.
El trabajo de las veterinarias lo salvó, y el fin de semana pudo volver a su hábitat natural. El 16 de octubre pasado cuatro ejemplares de cóndor andino fueron liberados en la Sierra Pailemán, en la meseta de Somuncura, en la provincia de Río Negro.
En ese caso respondían al Programa de Conservación del Cóndor Andino, encarado por el Zoológico de Buenos Aires y la Fundación Bioandina. Los ejemplares son liberados con chips para su seguimiento. Aluminé no tiene esa tecnología para poder seguirlo, aunque se lo distingue por su pata operada.(AN-Río Negro)