Alicia María Torres, integrante del grupo "Vecinos Autoconvocados - Vecinos Sin Techo VLA" escribe ante la situación que viven tras el acampe que realizan en reclamo por un lote o vivienda social.
Sr. Director:
Desde que comenzamos este reclamo nos mantuvimos firmes. Aún no sabemos si este gobierno cumpla con una solución habitacional sin patear el tablero a un costado, así como lo viene haciendo desde hace años el mismo partido político. Más de mil familias complicadas tras la crisis que atravesamos por la ya conocida pandemia pero como bien dicen algunos, asomando la cabeza, esperando una temporada que se estima, podría ser buena.
Tras dos meses de acampe pacifico con varias situaciones que atravesamos aún así nos seguimos manteniendo firmes, aunque aparecen nuevas cuestiones, como lo vienen hablando en redes sociales y en todos los medios que hacen énfasis en la meritocracia, término utilizado como un criterio para valorar quien anda en la línea correcta y quien está equivocado. De alguna manera la visión de Darío Sztajnszrajber refleja como este término carece de sentido.
Meritocracia es una palabra compuesta que tiene ese Kratos que está también en democracia, que es un término griego que significa poder. El poder del mérito, esto es algo así como que tiene mayor derecho o poder quien más mérito hizo y en ese sentido refiere la palabra a el que se lo merece, porque el mérito tiene que ver con eso, con el merecimiento.
El tema es donde está puesto el merecimiento y qué consecuencias tiene. Porque muchas veces se lo objeta al estado, sobre todo cuando define políticas públicas o de redistribución de riquezas, digamos que lo que no hace es tomar en cuenta el mérito, sino que el estado de algún modo con sus políticas sociales, sobre todo en gobiernos más bien intervencionistas, como que recompensa al que no se lo merece.
Obviamente se darán cuenta que esto supone una idea de que estamos partiendo de un origen común, más que común a una igualdad en el punto de partida, que permitiría entonces, después evaluar en términos meritocráticos cuál de todos los individuos hizo más esfuerzo que el otro, pero para eso hay que suponer que el punto de partida es igual para todos.
Ahora bien ¿Es el punto de partida igual para todos? porque cuando la meritocracia toma como parámetro el esfuerzo individual, subrayando individual, llega un punto que se colapsa en el momento en que no puede de ningún modo fundamental justificar que los individuos partimos todos de la misma situación o igualdad de condiciones, en todo caso, así la competencia llegaría a ser como mínimo leal, pero si partimos de situaciones de facticidades muy distintas hay algo que no cierra en el planteo meritocrático y ahí es donde hay que volver a esa vieja discusión entre individuo y estructura, por que depositar demasiada valía de la existencia en la capacidad individual de la persona, de hacer valer su esfuerzo, es minimizar el impacto que tienen los condicionamientos, sociales, económicos, políticos, culturales y de género en lo que después puede ser nuestro desarrollo existencial vocacional o profesional.
Ya ahí hay un Punto de partida que digamos, enceguece la posibilidad de entender que en cualquier situación de desarrollo social las estructuras son condicionantes.
No es lo mismo haber nacido en una situación de desventaja a que en una situación de cierta ventaja social que posibilita partir de una mejor educación, cobertura de salud, consumos culturales distintos que después a la hora de definir entonces la inserción en el mercado laboral, obviamente te da unas ventajas que no todo el mundo tiene.
Por otra parte hay otra cuestión que es como el mito o la Fantasía que con el esfuerzo individual todo se puede, hay una cosa de cierto voluntarismo que estaría como de algún modo solapando lo que en realidad Debería ser, desde una política de estado, una intervención directa para garantizar que todo el mundo tenga la misma igualdad de oportunidades, pero ese voluntarismo así mágico, vendría como a justificar eso, como que aquel que se esfuerza en algún momento le llega su premio, claro el tema es ¿Cuándo? y ¿Dónde? porque parecería que al final ese voluntarismo mágico sólo termina alcanzando su objetivo en el más allá. Como una de las características y digamos de las lógicas más famosas de las religiones.
Ahora, ¿No será que la meritocracia en el fondo lo que encubre es justamente un fuerte contenido teológico? ¿No es la meritocracia una forma religiosa de hacernos creer que entonces ese mito funciona y que el que se esfuerza va a lograr su cometido si no es en este mundo en otro? pero además hay otro problema mayor, el mérito es de algún modo incomprobable, en términos cuantitativos, o sea ¿Cómo se comprueba el esfuerzo? Y ¿Como para justificar que?
Además cuánta gente que ustedes conocen se rompe el culo en lo que hace y sin embargo dada la estructura social en la que vivimos no alcanza ni por lejos, no solo el objetivo que quiera llegar, si no lo que se entiende como un objetivo de ascenso social o de mejor calidad de vida en el orden social en el que vivimos.
Realmente pensar el mito, de quien se esfuerza, siempre logra su objetivo. En realidad que, lo que encubre ahí, es la necesidad de una política social concreta que de algún modo habilite a que todo el mundo tenga su oportunidad.
¿Y como seria si fuera al revés? ¿Ustedes creen que realmente el que vive en un ventajismo social ha hecho un esfuerzo individual por estar donde está? ¿Que hizo aquel que vive o nació en un hogar de cierta ventaja social para merecerse lo que tiene? haber estado de casualidad, su alma estuvo de casualidad en el momento en que su madre y su padre lo concibieron, de mérito no tiene nada, o sea no hay manera de justificar ahí el mérito individual. Porque no se olviden que la meritocracia pone el acento en el mérito individual, entonces es ahí donde hay, realmente una falta de sentido.
Vecinos Autoconvocados
Vecinos Sin Techo VLA
ALICIA MARIA TORRES
DNI 24.828.593
Villa la Angostura