La propiedad donde supuestamente se refugió Adolf Hitler tras la segunda Guerra Mundial, es ofrecida en un portal alemán que vende propiedades en Francia, Alemania, Países Bajos, Brasil, Argentina, Bulgaria y España. Los herederos del ex banquero José Rafael Trosso son los propietarios.dede
La estancia Inalco tiene 452 hectáreas y 5km de costa sobre el Nahuel Huapi. Fue diseñada por el arquitecto Alejandro Bustillo y construida en la década del 40.
Para algunos la mansión albergó a Adolf Hitler y Eva Braun luego de su supuesto escape de Alemania. Para otros, es sólo un mito que sirve para atraer al turismo.
Años atrás la familia Trosso habría recibido una oferta de casi 30 millones de dólares. Pero finalmente la venta no se concretó.
No obstante la intención de vender sigue estando. Entre otros lugares, se ofrece en el portal alemán http://www.liderkey.com por 21.945.000 de euros.
Según indica el clasificado, se trata de un inigualable inmueble de 452 hectáreas con 5 Km de costa sobre el Lago Nahuel Huapi, incluyendo 900 m de playas de arena. Con muelle de madera de coihue y una rampa para lanchas. Es una fastuosa residencia veraniega, diseñada por el arquitecto Alejandro Bustillo. El constructor italiano Pedro Longaretti (el mismo que construyo la Residencia El Messidor) fue quien la construyó, con un grupo de trabajadores chilenos. Algo muy especial y jerárquico Ideal para desarrollos inmobiliarios y turísticos.

El aviso no menciona que por ser zona de frontera, los extranjeros que no estén nacionalizados o naturalizados, no pueden adquirir propiedades al menos que cuenten con un permiso especial del Ministerio del Interior de la Nación.
* Lo que dice Abel Basti sobre la Mansión de Inalco en su último libro
- ¿Qué se sabe de la misteriosa residencia Inalco?
- Fue una de las casas de Hitler durante su exilio en Argentina. Luego, la propiedad fue comprada por el banquero José Rafael Trozzo, ya fallecido, quien fuera titular del Banco de Intercambio Regional (BIR), relacionado a un sector reaccionario del clero vinculado con el Opus Dei. Trozzo, que se fue a vivir a México cuando en Argentina se lo acusó por un fraude millonario, dijo que Hitler vivió en Inalco unos dos años, entre 1947 y 1949.
- Según lo que pudo investigar, ¿quiénes apoyaban a Hitler en Estados Unidos y por qué?
- Varias empresas apoyaban a Hitler –desde los Estados Unidos se lo financió con líneas de crédito para que llegara al poder- porque era el líder de un movimiento anticomunista, esto es el nazismo. Los norteamericanos temían que sus empresas, radicadas o con filiales en Europa, fueran confiscadas por los soviéticos si el comunismo avanzaba hacia el oeste. El dique de contención del “peligro rojo” -liderado por Stalin- era Hitler, y por esta razón los norteamericanos lo sostenían y financiaban, más allá de los negocios conjuntos que hicieron los nazis con banqueros y empresarios estadounidenses.

- Hay un documento fechado el 4 de septiembre de 1944 que habla de un “posible escape de Adolf Hitler hacia Argentina”. ¿De qué se trata esta evidencia?
- Se trata de uno de los tantos informes desclasificados del FBI relacionados al escape de Hitler. En este caso, fue enviado al jefe del organismo, John Edgard Hoover, por el general Ladd, agregado militar norteamericano en Buenos Aires. El documento de inteligencia advierte que “una gran colonia alemana, saludable en Argentina, proporciona grandes posibilidades para proveer de un refugio a Hitler y sus secuaces; uno de sus miembros, el Conde (Carl von) Luxburg, ha sido mencionado como operando un ranch, el cual serviría para proveer un refugio (para Hitler)”. El documento destaca el hecho de que “Argentina guardó silencio a pesar de todas las acusaciones de que ella serviría de punto terminal para Hitler, después de un vuelo sin parada de 7.375 millas desde Berlín, en un avión construido especialmente, o como pasajero en un largo viaje en submarino”.
- Hay una idea que ronda el libro en torno a la hipótesis de la conveniencia de la existencia de Hitler. ¿Podría explicar esto?
- Al principio los estrategas, tanto nazis como norteamericanos, pensaban que Hitler podía desaparecer y eventualmente luego entrar nuevamente en escena, en caso de que estallara una guerra entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. En ese sentido, se pensaba que su figura carismática llevaría a los alemanes a unirse, bajo su consejo, a los Estados Unidos, para pelear juntos contra los soviéticos. Pero esto no pasó de ser una mera especulación. La explosión de la primera bomba atómica contra Hiroshima, y la segunda que destruyó Nagasaki, marcó un hito ya que a partir de ese momento quedó claro que el poder lo tendrían los países que tenían esa arma terrible, pasando a segundo plano la importancia de los caudillos como Hitler. A partir de ese momento, el Führer dejó de ser un personaje con importancia estratégica para los círculos de poder occidentales.(La Angostura Digital/El Cordillerano)