30
Thu, Apr

Mucha bronca porque los cajeros automáticos se declararon “en huelga”

Regionales
Tipografía

La sucursal del Patagonia en Onelli, uno de los pocos lugares donde se pudo sacar plata… aunque las filas fueron “interminables”.

- TRES DIAS DONDE EL DINERO APARECIO EN “CUENTAGOTAS” -

La comodidad para residentes y turistas de retirar dinero de los cajeros automáticos se vio alterada desde el sábado hasta el lunes (11/1) al mediodía inclusive. Es que en las diferentes entidades bancarias donde funcionan, las “maquinitas” se quedaron sin plata. Mucha bronca, frustraciones y filas interminables.

Durante el fin de semana se venía gestando el malestar entre los usuarios. La llegada de turistas, el cobro de sueldos de estatales y de algunos empleados de empresas privadas a través de los cajeros automáticos hizo que se formaran largas colas. En algunos casos, la temperatura iba en ascenso, pues venían de recorrer otros bancos y nada. La respuesta era siempre la misma, palabras más, palabras menos, a través de la pantalla “Sepa disculpar las molestias, pero este cajero no tiene dinero disponible”.
Muchos se resignaron, otros mascullaron bronca, pero todos coincidían. “Bueno, seguro que el lunes todo se va a normalizar”. Craso error muchachos.

Este lunes, desde hora temprana, el derrotero por los diferentes bancos y cajeros automáticos era constante. En el Banco Patagonia, sucursal Onelli, la fila era cada vez más extensa, pero una señora se consoló diciendo “por lo menos acá hay plata. En la sucursal del centro, en el Nación y en el Galicia, nada”. Desde la misma fila otra voz femenina se alzó para decir, un poco en broma, un poco asustada “¡no sea cosa que estén preparando otro ‘corralito’!” De más está decir que muchos giraron sus cabezas como para fulminarla con la mirada, pero otros directamente pusieron cara de pánico y no emitieron sonido.

Para colmo de males, mientras esto sucedía se “iban cayendo los soldados”, pues a los pocos minutos sólo uno de los muchos cajeros automáticos que hay en la sucursal daba dinero. Esto hizo que varias personas optaran por retirarse, en tanto que otras pasaron a hacer fila hacia las cajas donde atienden seres humanos, por lo que los muchachos no daban abasto con semejante cantidad de gente.

Pasados diez minutos, el único cajero automático que daba dinero no lo hizo más, por lo que la “huida” fue casi general. Claro que a los pocos instantes, otras personas -que no tenían idea de lo sucedido- ávidas por hacerse de unos billetes y felices por no tener a nadie adelante, se abalanzaron sobre las maquinitas, con resultado negativo, por supuesto. Casi en el mismo momento, una empleada apareció con una “tarjetita mágica” y en pocos instantes dijo a voz en cuello “Los primeros cinco cajeros entregan dinero”.

Fueron 20 minutos de felicidad plena, porque pasado ese lapso, otra vez la plata brilló por su ausencia en cuatro de ellos y uno solo siguió “trabajando”. No faltó el gracioso que dijo “bueno, a este van a tener que tirarle unos manguitos al terminar el día, porque es el único que no nos abandonó nunca”. A los que formaban una fila que llegaba casi hasta el estacionamiento del supermercado que se encuentra en Gallardo esquina Otto Goedecke, no pudo arrancarles ni siquiera una mueca, porque la bronca era grande…