Las estadísticas mandan y las mismas aseguran que existe un crecimiento de un 15% por año en cuanto al flujo por el paso internacional entre Argentina y Chile. Es necesario optimizar la infraestructura, sobre todo de este lado de la Cordillera. Quejas de empleados que trabajan a diario en la frontera.
El Paso Cardenal Samoré crece en su tránsito anual a un ritmo estable de un 15% aproximadamente. Por tal motivo las autoridades chilenas planifican un mejoramiento de las instalaciones que se encuentran en territorio trasandino. Además no se debe olvidar que las oficinas chilenas sufrieron un incendio en enero de 2013, que destruyó gran parte del inmueble donde se asentaba la atención fronteriza.
Los informes indican que mientras Chile avanza con obras y proyectos, Argentina está “paralizada” y, según fuentes de Gendarmería Nacional, es una “verdadera vergüenza -por ejemplo- que el centro en nuestro lado tenga aún energía eléctrica producida por generadores, mientras que los chilenos tienen electricidad merced a una línea que llega hasta sus oficinas”.
Además la fuente confió en que “las cosas se hacen mal de nuestro lado y tanto es así que al personal civil que trabaja en este Paso (Samoré) deben llevarlos a pernoctar a Villa La Angostura, porque acá no hay lugar para que se queden a dormir”, indicó el oficial informante.
La queja con respecto a las instalaciones del lado argentino son evidentes y si bien se avanzó en un control unificado, aún sin llevarlo a la práctica, para que al cruzar de Argentina a Chile el pasajero sea atendido por un control chileno y uno argentino al mismo tiempo, en la frontera trasandina y a la vuelta dicho control se lleve a cabo en la entrada argentina, nuevamente en simultáneo por un controlador de Chile y otro de nuestro país, con lo cual se agilizarían los trámites.
Por el momento la idea no se llegó a concretar, “aunque estamos muy cerca de allanar el camino con las cancillerías y el control unificado de documentación podría llegar a la brevedad”, relató un empleado que trabaja a diario en el lugar.
Del anunciado complejo integral (obra edilicia de los dos países) para llevar a cabo una tarea en conjunto: “por el momento el tema no está maduro, las cancillerías no se ponen de acuerdo y es un proyecto en donde nosotros no tenemos injerencia alguna, ya que lo debe encarar el Ministerio de Obras Públicas de la Nación, pues estamos ante el segundo paso en importancia que tiene el país”, indicó un vista de aduana.
La cuestión es que por el Paso Samoré en el año 1996 transitaban un poco más de 391 mil personas. Veinte años después el crecimiento ha sido exponencial y las estadísticas indican que circularán por la frontera entre Argentina y el vecino país (para fines de 2016), alrededor de un millón de usuarios.
El crecimiento tiene base de un 15% por año y por ello las estimaciones indican que en 2020 pasarían, en ida y vuelta, alrededor de dos millones de personas, si se mantiene el flujo en alza.Con base en dichas estadísticas las autoridades chilenas proyectan un complejo totalmente renovado, en base a un cronograma tentativo para una Unidad de Pasos Fronterizos del Ministerio de Obras Públicas y consideran que las obras importantes tendrían que comenzar a fines de 2018.
Marcos Almonacid, encargado del complejo aduanero Cardenal Samoré del lado chileno, confirmó el crecimiento y la posibilidad de llegar a 2 millones de pasajeros para 2020.
Estimó que en el año en curso se alcanzará la cifra de 1 millón 300 mil personas que circularán por la frontera. Además dijo a un medio de Chile que “la obra deberá contar con tres áreas básicas, como son la de control, habitabilidad para el personal y servicios”.
Por otra parte en la obra proyectada no se descarta la posibilidad de construir hotelería para los trabajadores y para aquellos pasajeros que lleguen tarde al paso o que quieran utilizar el servicio en forma turística, con áreas concesionadas.
Además se prevé el trabajo con vehículos de carga, con lugares segmentados para ómnibus, automóviles particulares, camiones y una losa de estacionamiento de 5.000 metros cuadrados, más un galpón para control de carga. El presupuesto podría ser incorporado al Ejecutivo chileno en el año próximo. (Fuente: Diario Austral y El Cordillerano)