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La Legislatura declaró a don Jaime de Nevares Personalidad Ilustre

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Durante la última sesión los diputados aprobaron por unanimidad la resolución N° 925, que declara Personalidad Ilustre de la Provincia del Neuquén a Don Jaime de Nevares, fallecido en 1995.

La iniciativa pertenece a los diputados Teresa Rioseco y Mariano Mansilla, del Frente y la Participación Neuquina-Unión de los Neuquinos (FPN-UNE); y todos los bloques coincidieron en destacar la figura y trayectoria del obispo y convencional constituyente y su aporte en defensa de los Derechos Humanos.

También se votó la resolución N° 926, por la cual se solicita al Ministerio de Seguridad, Trabajo y Ambiente que informe el estado del Ecoparque de la ciudad de Añelo y las correspondientes condiciones para el efectivo asentamiento de las empresas de residuos peligrosos Comarsa e Indarsa.

En igual sentido se aprobó la declaración N° 1869, que establece de interés del Poder Legislativo la realización del curso de posgrado y actualización denominado Formación de Perito Ambiental; la N° 1870, de interés del Poder Legislativo la exposición Oil & Gas Patagonia 2016, y las Primeras Jornadas de Tratamiento de Aguas de Fractura y en Lodos de Perforación, a realizarse del 21 al 24 de septiembre de 2016; y la N° 1871, que destaca la labor realizada por la Red Latinoamericana de Laboratorios Analíticos (Ralaca).

Finalmente se aprobó la Resolución N° 927 que solicita informes a la Dirección General de Comercio Interior sobre las acciones de contralor en comercios de la provincia en cuanto al cumplimiento de los precios máximos de referencia sobre la comercialización de garrafas de gas licuado de petróleo.

En similar sentido se votó la Comunicación N° 46 que solicita al Ente Nacional Regulador del Gas –ENERGAS– información referida a las tareas de fiscalización provincial respecto de dicha comercialización.

Quién fue Jaime de Nevares

Fue un prelado católico argentino, obispo emérito de la diócesis de Neuquén. Su trabajo como sacerdote y, más particularmente, su accionar episcopal se centró en el ejercicio de la justicia y de la defensa de los derechos constitucionales durante las convulsionadas décadas de 1960, 1970 y 1980. Padre conciliar en el Concilio Vaticano II, defensor de las huelgas obreras a fines de la década de 1960, fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y a posteriori del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos en plena dictadura del Proceso de Reorganización Nacional, miembro de la CONADEP durante 1983 y 1984, y convencional constituyente para la Reforma de la Constitución Argentina de 1994, el trabajo de Jaime de Nevares lo posicionó como un referente ético, tanto para los católicos como para otros actores sociales.

Durante los primeros meses posteriores al golpe de Estado en Argentina de 1976, De Nevares, junto con otros obispos como Miguel Hesayne, Justo Laguna, Alfredo Mario Espósito Castro y Jorge Novak, instaron a las autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina para que se emitieron documentos firmados por Raúl Primatesta, Juan Carlos Aramburu y Vicente Faustino Zazpe que repudiaran las acciones de la Junta Militar. Jaime de Nevares adhirió a la Iglesia al Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen y creó los equipos pastorales de Migraciones, Social, Carcelaria.

Durante la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional en los años 1976-1983, fundó con dirigentes nacionales y autoridades de iglesias hermanas la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y a posteriori el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.

Dedicó su apostolado con particular atención a los sectores más necesitados y abandonados, y su compromiso con la defensa de los derechos humanos fue proverbial. Junto con Jorge Novak (primer obispo de la diócesis de Quilmes), Miguel Hesayne (obispo emérito de la diócesis de Viedma), Vicente Faustino Zazpe (arzobispo de la diócesis de Santa Fe), Alberto Pascual Devoto (obispo de la diócesis de Goya), Enrique Angelelli (obispo de la diócesis de La Rioja) y Carlos Horacio Ponce de León (obispo de la diócesis de San Nicolás de los Arroyos), constituyó el grupo de obispos que se enfrentó con la dictadura militar iniciada en la Argentina en 1976, conocida como Proceso de Reorganización Nacional y denunció más enérgicamente las violaciones a la dignidad humana por ella realizadas. Junto con Novak y Hesayne, constituyó la línea más enérgica y radical del progresismo postconciliar.

Su cuestionamiento al Proceso y su compromiso popular le generó un progresivo aislamiento respecto de los círculos de tomas de decisión de la Conferencia Episcopal Argentina, que tuvo como presidentes rotativos a los cardenales Juan Carlos Aramburu y Raúl Primatesta.

Tampoco tuvo acceso al Consejo Episcopal Latinoamericano, donde el cardenal Antonio Quarracino tenía influencia. En la reunión del CELAM de principios de 1979, no formaron parte de la delegación de los episcopados latinoamericanos ni De Nevares, ni Novak, ni Hesayne.

Se desempeñó como miembro de la CONADEP durante los años 1983 y 1984. El 9 de abril de 1984, de Nevares señaló: "Es necesario un examen de conciencia de la Iglesia argentina en relación con su actitud durante la dictadura militar".

El 24 de diciembre de 1986 se promulgó la ley 23.492 de Punto Final que establecía la caducidad de la acción penal contra los imputados como autores penalmente responsables de haber cometido el delito complejo de desaparición forzada de personas durante la dictadura militar del Proceso de Reorganización Nacional (1976–1983). Desde el episcopado se apoyó la medida: «Para la Patria, en este momento, es necesario un espíritu profundo de reconciliación y no hay muchas confesiones públicas que hacer.

La Iglesia no quiere confesiones individuales, sino la reconciliación que al mismo tiempo implica reconocimiento de las propias debilidades como comunidad y una profunda esperanza en el amor de Dios que une a los hombres» (14 de diciembre de 1986)

En agosto de 1991 fue nombrado obispo emérito al tiempo que Agustín Roberto Radrizzani, lo sucedía en el obispado de la diócesis de Neuquén. Se retiró a la parroquia de San Cayetano, sita en Parque Industrial, barrio que ahora lleva su nombre luego de su fallecimiento. El 10 de abril de 1994 fue elegido convencional constituyente para la Reforma de la Constitución Argentina de 1994 por mayoría absoluta en la Provincia del Neuquén, pero renunció a dicho cargo haciendo severas denuncias contra la convención.

Jaime de Nevares falleció el 19 de mayo de 1995 a las 01.50 h, en la ciudad de Neuquén, tras una larga enfermedad