El prócer del rock nacional prometió canciones de su disco más reciente pero también aquellas canciones clásicas que todos pueden cantar. Estará con casi toda su banda, más el refuerzo de Carlos Casalla en batería y percusión.
Mediodía del último día de Carnaval. En Bariloche, la actividad se despliega solamente de Gallardo para abajo. En un café céntrico Miguel Cantilo soporta los gritos de una ruidosa familia de turistas.Cuando recibe el saludo de un hombre de El Cordillerano cierra el libro que lee para guardarlo en un bolsito. Cumple un rito que se autoimpuso: difícilmente transcurra un año sin que el creador de “La marcha de la bronca” se presente en esta ciudad.En 2016, la cita se pactó para el viernes en Salón Araucanía desde las 22.
En la ocasión, Cantilo volverá a presentar “Canciones de la buhardilla”, su CD más reciente. “Es lo que predomina ahora en nuestro repertorio pero por supuesto, vamos a hacer incursiones en Punch, Pedro y Pablo… Siempre hacemos una mescolanza, nos divierte más tocar lo nuevo pero como siempre, tocar con el grupo es una celebración”, enfatiza.
Para el músico, es muy importante estar aquí con Anael Cantilo (bajo y coros), Federico Pernigotti (guitarra líder), Sufián Cantilo (coros y teclado), integrantes estables de su staff más habitual. “Hacía rato que no tocábamos porque estuve fuera del país seis meses, desde que llegué tocamos dos o tres veces y cada una de las reuniones es un placer.
La primera fue en Epuyén el sábado pasado, estar aquí y tocar juntos no es como hacerlo en Buenos Aires”, aclara Miguel.Hace aproximadamente un año, el músico estuvo en Bariloche para dar a conocer “Jardines del origen”, su último libro, al igual que “Canciones de la buhardilla”.
En ese lapso, “me fue bien con la presentación de las dos cosas, están funcionando. Son obras que se van difundiendo y la gente las va conociendo de a poco porque no son cosas estridentes. Por eso necesitan de apoyo durante un par de años, por lo menos”.En su presente, Cantilo pone en juego una suerte de nomadismo.
“Estoy haciendo un régimen de vida en el que la mitad del año la paso afuera del país y la otra mitad adentro, llegué en enero y para mí es prioritario venir aquí. Cuando estoy en el exterior, me vienen muchos pensamientos sobre esta zona, sobre el paisaje y la gente, entonces vengo todos los años, a veces con una banda, con otra, solo o como sea porque me atrae mucho estar aquí y pasar una temporada de 10, 15 días o un mes”, insiste.
Una cosa afectiva
Mientras está afuera, el músico permanece “generalmente en Madrid, hago base ahí y me muevo. También he venido a Latinoamérica, por ejemplo, Colombia. Me muevo mucho, a veces por razones laborales y otras simplemente por estar en los lugares, recuperar sitios donde viví en algún momento o donde nacieron hijos míos. Hay una cosa afectiva con los lugares que a esta altura de mi vida, me hace volver, a veces con el beneficio de trabajar pero otras, simplemente por visitarlos”.
Cuando se fue al exterior para cumplir su ciclo, había en la Argentina otro gobierno que dicho sea de paso, no tuvo al creador de “La gente del futuro” entre sus artistas preferidos.
“No espero nada de ningún andamiaje político ni me identifico”, reconoce Miguel. Con respecto al actual, “comparativamente todavía no se puede dar un veredicto porque esto recién empieza, pero uno de los síntomas que me sorprende es que tenía que hacer un show en Esquel y no pude porque se prohibieron las actuaciones en vivo, por una nueva ordenanza. Suspendieron la actuación y ese es un síntoma que preocupa, espero que no se sostenga. Estamos a la expectativa de ver cómo se va desarrollando la política cultural, que ya en el otro gobierno nos parecía insuficiente y una continuación de lo que venía de antes. Vamos a ver qué giro toma”.
Si de música hablamos, hay que recordar que “Canciones de la buhardilla” fue el CD que marcó un momento clave en la vida de Cantilo, es decir, se editó luego del fallecimiento de su compañera de la vida. El tiempo pasó pero sin embargo, aquellas obras todavía tienen qué decir. “
Los discos registran etapas largas, condensan cuatro o cinco años. En ese disco hay un momento de duelo muy fuerte pero también una etapa de renacimiento a partir del duelo. Obviamente, van a hacer cinco años del fallecimiento de mi esposa, ya estoy más en el renacimiento y sobre todo, en esa parte del repertorio.Estoy tocando los temas más alegres y dinámicos, no tanto las baladas melancólicas”.
Esa elección también se explica porque “al estar con la banda hay dos solistas instrumentales que me interesa mucho que se expresen: Federico Pernigotti en la guitarra y mi hijo Sufián en los teclados.Entonces le damos un tratamiento instrumental a las canciones y no focalizamos tanto en la parte literaria cuando las elegimos. Además, estoy pensando en un material nuevo, ya lo tengo compuesto y lo quiero grabar ahora, en el curso de los meses venideros. Es un material más latino, tal vez menos rockero, donde hay más ritmos caribeños y sudamericanos”, anuncia Miguel, que compone y escribe más que nunca. El que viene será su vigésimo sexto álbum… No cualquiera.
Leer y escribir
“Estaba leyendo un libro que aquí en la Argentina no llega, de Kabir Helminski, un escritor que reside en Estados Unidos de origen polaco”, expresa Miguel Cantilo, para saciar la curiosidad del hombre de El Cordillerano.
El volumen en cuestión “se llama Presencia viva y refiere a la actitud, es un libro de espiritualidad y al mismo tiempo, de aplicación muy concreta en la sociedad. Yo creo que la manera más eficaz de practicar la espiritualidad es entre la gente, en el mundo, mezclándonos con todo: los conflictos sociales, la búsqueda de compensaciones civiles para la gente… Estamos aquí, en el mundo, y tenemos que vivirlo lo más intensamente posible por más que creamos en la espiritualidad o en el desarrollo personal de la conciencia. Siempre insertados en este mundo”, suscribe el músico.
Mientras incursiona en lecturas de estas características, Cantilo también escribe: “tengo un libro de poesía ya terminado. Faltan unos detalles nada más pero pienso editarlo este año. Encaré por el lado de la poesía porque durante todos los viajes que he hecho, que en estos años fueron muchos, he querido tomar impresiones, fotografías o registros poéticos de los lugares donde he estado: desde Latinoamérica hasta Medio Oriente o Europa”.
Con tanto periplo resultaba predecible que el nuevo trabajo fuera “una especie de bitácora. Se llama Poesía cardinal, porque está enfocada a los puntos cardinales por donde he transitado. Es muy extenso, hacía rato que lo venía armando y lo estoy terminando aquí (en Bariloche) con algunos escritos que me sugiere este maravilloso lugar, con sus paisajes y climas”. Se aguarda entonces.(El Cordillerano)