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Wed, Mar

“La historia recordará a este gobierno provincial como el mayor vaciador del sistema de salud público”

Carta de lectores
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Ariel Domínguez cuestiona la respuesta de la provincia ante la crisis que se produje por esta segunda ola de coronavirus y se pregunta "Neuquén es compromiso?  Con quién y para quién?".

 

Sr. Director:

Escribo estas líneas rayano al colapso del entendimiento y la comprensión humana.

En momentos en que el mundo muestra en el frío registro de la estadística, cientos de miles de pérdidas de vidas humanas. Cifras que son alimentadas por argentinos, neuquinos y por cierto angosturenses.

Sin dudas, la palabra tristemente de moda es “colapso”.

Colapsó el sistema sanitario en el mundo entero. Lo cual incluye a los países con las economías más firmes y estables del sistema. Pero también, hay que decirlo; la estructura, la inversión y los avances tecnológicos al servicio de la salud, en el ámbito privado, fueron ampliamente superados.

Ese colapso sigue cobrándose vidas de personas, que eran madres, padres, abuelos, abuelas, tíos, tías, hijos, hijas, hermanos, hermanas, amigos, amigas, vecinos.

Parece que a cierta clase política le llegan mejor las realidades a través de una nota en los diarios, que luego de una lectura concienzuda y políticamente proactiva de las penurias que atraviesa la población a causa de la implementación de sus manejos de vaciamiento y desinversión en salud y educación. 

La provincia que ostenta bajo su suelo uno de los mayores tesoros hidrocarburíferos a nivel mundial, debe conformarse con funcionarios y políticos que se regodean en su imperio de la miseria y la sumisión al voto cautivo. 

La provincia que fue orgulloso ejemplo a nivel latinoamericano con un sistema de salud de avanzada, viene en franca caída libre, sin que importe la carencia de insumos, el reconocimiento a sus profesionales y a todo el personal del sistema sanitario que la pandemia se encargó de igualar -y la clase política y sindical gobernante de ningunear- y mucho menos parece importar el costo en vidas y el sufrimiento de la población.

Me pregunto con cierta ironía en mi meditada respuesta: ¿Será que los funcionarios responsables de tomar decisiones en representación de la ciudadanía que los colocó en su rol de administradores -no de iluminados o emperadores, por si algún trasnochado se quedó en el tiempo- se manejan con tanta soltura, porque tienen asegurado algún privilegio, a la hora de procurarse una cama de terapia  intensiva, un avión sanitario o una vacuna para ellos y su familia fuera del sistema público que se vienen empeñando en bastardear?

No es ser alarmistas, cuando sentís el persistente tic tac de la bomba a punto de explotar en tus manos, cuando se esfuman vidas de personas que podrían recibir tratamiento.

Tuvieron tiempo para equipar con los recursos que desde el sistema de salud se venían solicitando.

En Villa La Angostura, tuvimos la oportunidad de acceder a capacitaciones y a la implementación de test de detección sin mayores costos, los cuales fueron rechazados.

Pudieron incluir en el presupuesto de cálculos y recursos para el año en curso los fondos necesarios para dar respuesta a una comprometida y postergada recomposición salarial del sector, que vio esfumarse sus ingresos por la inflación mientras ocupaba la primera línea de respuesta, pero se acudió al endeudamiento de las arcas públicas para alcanzar una solución a medias.

Erraron en las decisiones desde el inicio de la pandemia?

Podría ser comprensible, se trata de una cualidad humana. El que afecta al mundo es todavía un hecho desconocido y del cual resulta difícil predecir sus alcances, más allá de observar por adelantado las consecuencias y respuestas implementadas en Europa, Asia o América del Norte. 

Será que acaso también erradamente crean que escudados en el slogan: "La campaña de vacunación más grande de la historia del Neuquén", en la que no hicieron más que subirse a las acciones desarrolladas por el gobierno nacional, y en la que paradójicamente, salieron a salvar las papas poniendo el cuerpo y el alma de manera efectiva y eficiente, enfermeras y enfermeros del sistema público ninguneados y mal reconocidos por el gobierno provincial. 

Tampoco parece que hayan pensado en la cobertura de los profesionales renunciantes y mucho menos en qué condiciones (humanas, personales, físicas o profesionales) llega la planta de personal disponible a enfrentar lo que resta de la segunda ola, que tiene por horizonte cuando menos un año más dando batalla a esta pandemia.

Eso sí, hay que reconocerlo, fueron muy rápidos y prolijos para hacer los deberes en los descuentos de los días de huelga y el inicio de los sumarios administrativos al personal responsable de poner el cuerpo en la mayor protesta que haya tenido lugar en el sistema de salud pública en la historia del Neuquén. 

Mientras la lucha histórica del sector se vio opacada en el barro de una estructura sindical en la que cada cual atiende su juego. 

Ni siquiera fueron capaces -acaso las organizaciones sociales de manera subsidiaria y solidaria hubieran podido hacerlo?- de prever un sistema por el cual garantizar la provisión de alimentos para quienes verdaderamente viven del día a día, para concretar ahora, en esta coyuntura, en temporada baja de turismo, un necesario parate y cierre POR 15 DÍAS!!

Ahora, con un sistema de salud estallado en el ámbito público y también en el privado, no hubo alguien al servicio de la provincia que pudiera comprometer su materia gris y su supuesta capacidad profesional, o su vuelo político, -en el caso del cúmulo de asesores que mantenemos-, como para tomar contacto con otras provincias, con el objetivo de establecer convenios de asistencia para dar respuesta ante la emergencia sanitaria actual en este contexto de pandemia?

Cuando la consecuencia de eso hubiese sido descomprimir el sistema de salud neuquino y con ello salvar, aunque más no fuese alguna vida, la inacción y desidia se torna criminal.

Cuando el sistema sanitario de la región se encuentra colapsado sin posibilidad de derivación de pacientes críticos y cuando la provincia, no dispone por avería de avión sanitario para efectuar los traslados.

Cuando nuestros hospitales superan el límite de capacidad de oxígeno para garantizar la atención y se debe priorizar la atención de quienes tienen más chances de zafar.

Cuando el personal se ve reducido por enfermedad y por renuncia de profesionales sin reemplazo -como en el caso de los terapistas en Neuquén- agotado por sobrecarga y marcada violencia laboral por el no reconocimiento de su tarea. 

Neuquén es compromiso?

Con quién y para quién?

En parte, y solamente remitiéndonos a los hechos de público conocimiento, mucho de todo lo observado podría llevarnos a pensar que la estructura de poder provincial se empeña en mantener las condiciones de propagación de la pandemia, y profundizar sus consecuencias como una estrategia pergeñada vaya quién a saber porqué y respondiendo a qué ocultos intereses.

Queda demostrado que no están pensando en el sistema sanitario y en las condiciones extremas en las cuales se lleva adelante la tarea diaria, cuando el límite no solamente son las escasas camas de UTI, sino lo insumos o un recurso tan básico como el oxígeno, cuya capacidad es básica y limitada en los nosocomios. 

La historia recordará a este gobierno provincial, por encima de la esperada idoneidad para gobernar, como el mayor vaciador del sistema de salud público, carente de reacción y de humanidad.

Que la suerte a la que apuestan todas sus cartas en la timba hidrocarburífera extractista y la salud los acompañe, y si incumplen el rol para el cual los elegimos, Dios y la Patria Neuquina se los demande.

Mi apoyo y reconocimiento público a todo el personal que sostiene el sistema de salud.

 

Ariel Domínguez

DNI 23.015.361

Villa la Angostura