Ya no se ven las largas colas durante los fines de semana en el paso Cardenal Samoré. Confían que, con el correr de los meses, con la mejora del poder adquisitivo y la estabilidad del dólar se pueda recuperar este mercado.
La fuerte devaluación del peso argentino hizo que se cambiara la modalidad de las tradicionales salidas de "turismo shopping" a la que los vecinos de Villa la Angostura y la región tenían como costumbre.
Según el gerente de un importante hotel de Osorno que conversó con LA ANGOSTURA DIGITAL, la caía de los turistas argentinos cayó entre un 70 y un 80 % lo que representa un duro golpe para la economía de las vecinas ciudades trasandinas que se habían acostumbrado a las "invasiones" de los argentinos.
Y es que en las temporadas de vacaciones de verano e invierno, además de los vecinos de Villa la Angostura y la región, con la llegada de miles de turistas se debía esperar hasta 4 cuatro horas para poder cruzar el paso Cardenal Samoré, y se llegó a picos de hasta 6 horas durante los fines de semana largo.
En aviones
Hasta hace unas semanas, los aviones que partían de aeropuertos locales con destino a ciudades del exterior todavía contaban con un nivel de ocupación elevado.
Pero quienes viajaban eran, en su gran mayoría, aquellos turistas que habían comprado sus pasajes meses atrás, antes de que se disparara el dólar.
Ahora, desde las agencias de viajes reconocen que la ocupación de los vuelos mermó significativamente y que la demanda para hacer turismo en el exterior de cara a las inminentes vacaciones de verano viene muy floja.
Por eso, las empresas, junto con las propias aerolíneas, deben recurrir a promos de último minuto para intentar salvar una temporada cuya ventana se está cerrando y que no está arrojando resultados muy alentadores.
"A esta altura, el sector está vendiendo cerca de un 50 % menos, en dólares, que en el mismo período del año pasado. La baja fue muy significativa", plantea Martín Romano, country manager de la agencia online Atrapalo.
Desde otras empresas referentes, como Despegar, también señalan que el mercado se terminó adaptando a la nueva lógica que impone el tipo de cambio, con destinos domésticos que empiezan a ganar más y más terreno frente a los del exterior.
Un termómetro que sirve para medir en qué medida el salto del dólar aplacó la fiebre de viajar y hacer shopping en el exterior es el que mide los saldos por compras con tarjeta en moneda extranjera y que publica el Banco Central.
Según datos de la entidad, en el arranque de diciembre fue notorio el desplome, pese a la relativa estabilidad del tipo de cambio, algo que Romano atribuye a que ya quedó atrás el "stock" de pasajes que se habían comprado en la previa al salto del billete verde y que todavía permitía que existiera un flujo de pasajeros cruzando la frontera y utilizando sus plásticos.
Así, según el experto, a medida que se fueron concretando esos viajes comprados de antemano y la contratación de tickets no siguió acompañando, comenzaron a verse cifras que sinceran el estado del turismo emisivo.
De acuerdo con el BCRA, al 4 de diciembre, el saldo por "tarjeteo" en el exterior sumó unos u$s 250 millones. Considerando que para la misma fecha de 2017 los propietarios de plásticos acumulaban un saldo de u$s 605 millones, esto implicó un fuerte derrumbe cercano al 60%.