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Cuando Sandro juró "Siempre te amaré" en Villa la Angostura

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El cantante "revolucionó" nuestra localidad durante la filmación de la película. Fue en 1971, cuando se encontraba en el pico de su popularidad y Villa la Angostura tenía unos 2.500 habitantes.  

 

Entre la naturaleza que amontonó lagos, cerros y bosques, y los pioneros que perpetuaron un estilo de vivienda al trabar madera con madera y piedra, este rincón neuquino se hizo justa fama de codiciado escenario para el cine.

Desde Geraldine Chaplin en "Camino sinuoso", el año pasado, hasta Isabel Sarli, que en 1974 se bañó (varias veces, claro) en los lagos, y no con traje de neoprene, para "Intimidades de una cualquiera", en los últimos 50 años decenas de figuras nacionales e internacionales se dejaron inspirar por el entorno a la hora de desplegar su arte para el celuloide. Esto sin contar la cantidad de cortos publicitarios, muchos extranjeros, que eligen estos lagos como fondo.

Todavía hoy, cada vez que llega un equipo de filmación el pueblo se detiene a verlo pasar como antes a la caravana zoológica y humana del circo. Acoplados con escenografía, iluminación, grupos electrógenos y motorhomes de maquillaje y vestuario, son la versión moderna de los vetustos carromatos jaulas con tigres y osos nerviosos rodeados de payasos, contorsionistas, tragasables y saltimbanquis. Después se los tropezará aquí y allá ensamblando toma con toma para armar el rompecabezas del film.

Si eso pasa hoy con tal vez 18.000 angosturenses, lo que habrá sido en 1971, cuando apenas pasaban el millar y les tocó alojar durante 20 días al gran Sandro, que ya era "de América", mientras filmaba "Siempre te amaré", con Olinda Bozán, Marcos Zucker y Elena Sedova, y la dirección de Leo Fleider.

Según las mentas, su llegada alborotó a la platea femenina y más de un novio o marido celoso se la pasó tragando saliva y contando las horas hasta que se fue. Silvia, hija de Francisco Capraro, pionero de la región y dueño del Hotel Correntoso, donde se alojaba, parece haber acaparado los halagos del cantante, siempre siguiendo la tradición oral. Lo cierto es que debe haber sido complicado distraer al legendario Gitano durante tanto tiempo en tan escasa aldea.

En las fotos, Sandro y Elena Sedova en una escena en los jardines de El Messidor, la residencia de invierno del gobernador de Neuquén que dos años después cobijaría a una ilustre reclusa, Isabel Martínez, la recién derrocada viuda de Perón. Debajo, el mismo lugar hoy.(Roberto Solans)