Tras conocerse el fallo de la Corte, la vecina Mariana Vega le escribió una carta. Esta tarde, cinco horas después, falleció. El joven neuquino estaba en estado vegetativo desde 1995.
Sr. Director:
En nombre mío y de todos los amigos de Marcelo en Villa La Angostura quiero compartir lo vivido este 2015: Podría contarte una y mil veces que Marcelo escucha, que se ríe cuando recordas lo rápido que le gustaba andar en el R11, que pone caras serias, que se mueve, que respira solito...solo que no puede comer por sus propios medios.
Puedo contarte el puchero que me hizo la última vez que lo vi, cuando le dije que me tenía que ir, y la paz que quedo en su rostro cuando me quede un rato más.
Han decidido matarte, tus hermanas que hace tanto te han dejado de ver, han decidido matarte detrás de un escritorio firmando un papel estos señores llamados jueces... entre lagrimas pero con fe a Dios confío tu vida, hermano y amigo! pidiendo la intercesión del padre Roberto y del padre Juampi ,por tu vida, por tus hermanas, por la justicia humana que hoy juega a ser Dios.
Jesús que sea tu voluntad para gloria de Dios, amen.
Mariana Vega
DNI 25.537.539
Villa la Angostura
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La muerte lo alcanzó. Veinte años después de sufrir un gravísimo accidente que lo dejó en estado vegetativo y apenas cinco horas después de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación reconoció el derecho a muerte digna, Marcelo Diez murió en una habitación del Cmic. Fuentes confiables revelaron la noticia, aunque oficialmente aún no se anunció el deceso.
Como consecuencia de un accidente automovilístico ocurrido el 23 de octubre de 1994, Marcelo Diez sufrió un traumatismo encéfalo-craneano severo, politraumatismos graves y epilepsia post-traumática. En 1995, luego de diversas intervenciones quirúrgicas y tratamientos médicos, se le diagnosticó estado vegetativo persistente.Marcelo circulaba en su moto y chocó contra un vehículo en la Ruta 22.
Si bien sobrevivió a las graves heridas, un virus intrahospitalario lo dejó postrado y prácticamente sin actividad cerebral. Durante los primeros años estuvo internado en una chacra que su familia acondicionó como si fuera una clínica hasta que finalmente lo derivaron a Luncec.
Sus padres murieron y sus hermanas se resignaron, luego de innumerables consultas médicas, a que Marcelo no tendría ninguna posibilidad de recuperación. Por eso pidieron que lo dejen morir, que le apliquen la denominada “muerte digna”.(LM Neuquén)