Jesús Héctor Leoni escribe tras estar en la apertura de la temporada de pesca en Villa la Angostura, tradición que realiza hace 55 años. Destaca que una vez más "fue un viaje perfecto, con todos los matices".
Sr. Director:
Este año noviembre del 2016, viaje a Villa la Angostura. sólo, se cruzaron mal las cosas y tuve que hacerlo así por primera vez en mis 55 años de presencia ininterrumpida, amigos que lamentablemente ya no están, otros que tenían dificultades y algún otro que prefirió otro destino.-
A pesar de todo, no lo dudé en ningún momento, aunque jamás lo había hecho solo en tantos años, en Villa la Angostura como en Correntoso, es mucha la gente que conozco y nos tenemos mucho afecto, así que siempre salvo el viaje, estuve muy bien acompañado y también mimado, deben ser los muchos años que voy.-
Mantengo firme mis gustos y raíces e ir a la Villa y al Correntoso, ya es parte indisoluble de mi vida y preferencias, volver cada año es una sensación increíble, lo ansío y disfruto como el primer día, ahora magnificado por los años y mi edad, próximo a cumplir en un par de meses ya los 80.-
Salí el sábado 6 de noviembre bien temprano desde Ezeiza, me esperaba Jorge en el aeropuerto con quien luego de los saludos, emprendimos inmediatamente el viaje a la Villa, este año no alquilé coche porque iba solo y no se justificaba, Jorge con su camioneta me llevaría sin problemas dónde yo le pidiera.-
Ya de paso en el centro comercial pasé a emitir mis permisos de pesca, el general y el preferencial para la Boca, me acomodé en la cabaña para mí solo, en unos días se incorporaría Bibi Miguez, ya Lily me tenía preparado un gran almuerzo (pollo casero al horno con papas y ensalada de huerta) como ella es una gran anfitriona y cocinera, me sabe preparar todo lo que me gusta, es una hermosa familia y me colman de atenciones.-
Luego una reparadora siesta y a visitar los amigos, Rubén Martín que está trabajando por su cuenta y produciendo tal vez, las mejores moscas que sin discusión conozco, además un entendido y muy profesional, con su sabiduría en todo lo referente al fray cast, un fenómeno de persona y capacidad, con una literatura encima de su interior, indiscutible y muy amplia, para responder con propiedad a cualquier pregunta técnica que uno le haga, un fenómeno.-
También visité a Pato, nuestro amigo guarda fauna, ya una institución en VlaA., siempre feliz de encontrarnos y cambiar anécdotas y cosas ocurridas y disfrutadas desde hace ya tantos años, luego pasé por lo de Sebastián Venecia del Fly Shop, pero estaba muy ocupado en Bariloche, recibiendo a su segundo hijo, una hermosa mujercita.-
Al día siguiente luego del desayuno, Jorge me llevó a la Boca, sería un poco más de las 09:30, me encontré con unos correctos pescadores mendocinos que inmediatamente se acercaron a saludarme, lo hicieron aunque no los conocía con mucho afecto, consecuencias de la popularidad que la mosca Leonis Barbarous ha adquirido en estos últimos años, incluso me ruborizaron al pedirme sacarse fotos como recuerdo conmigo, inesperado pero agradable.-
Seríamos unas 6 personas del lado de la Tolva y enfrente en el Hotel, unos cuatro solamente, poca gente para un principio de temporada.-
El Río entraba como yo no recuerdo en todos los años que voy, nunca haberlo visto en esta época con tan bajo nivel, salvo hace muchos años en la época de Don Pancho Capraro, que volvíamos también a pescar a fin de temporada, última semana de marzo o principios de Abril, ahí si era muy bajo y hasta lo hemos vadeado en la propia Boca, llegando prácticamente hasta el veril del pozón dónde entra el Correntoso.-
La pesca está muy dura y tanto en la Tolva como del lado de Hotel nadie había sacado nada, arme mi equipo sin ningún apuro e hice mi primer entrada empezando a tirar Río arriba hacia la pileta, puse un shooting II con un amnesia y barrí todo el Río hasta llegar a la punta, a pesar de las ansias y expectativa, no tuve pique y salí para descansar, les aclaro que por primera vez tuve una fea sensación física, al castear me fatigaba mucho como si estuviera corriendo, y se me hacía muy dificultoso caminar entre las piedras de La Boca, no dije nada pero me preocupé mucho.-
Tomé unos mates con los amigos y volví a entrar, repetí el recorrido pero me volvió la misma fatiga, salí más rápido a descansar y me senté por más de una hora, llegó Jorge temprano, quería verme pescar y al rato volví al agua, se repitió el problema, para volver desde la salida del agua hasta los bancos que usamos para esperar, tuve que hacerlo muy lentamente y en tres etapas, preocupante, jamás me había sucedido.-
A todo esto en esa mañana y mientras estuve yo, solo sacaron una AI muy chica pescando enfrente al lado del pozón, Correntoso desconocido, especialmente para aquellos que hace tantos años lo frecuentamos.-
Ya en la cabaña, Lily conociéndome me había preparado una suprema con papas rusticas al horno y ensalada, un manjar que acompañé con un buen Malbec, es una cocinera de lujo, ojo ninguna cosa rara o rebuscada, las comidas todas caseras como me preparaban mi abuela o mi vieja, espectaculares.-
El martes y luego del desayuno volví a la Boca, pude hacer un par de entradas pero con el mismo resultado, me fatigaba mucho al castear y para colmo no tuve un solo pique, además nadie sacó nada como para entusiasmarme, así que en cuanto llegó Jorge, le explique lo que me ocurría lo mismo que a Lily y decidimos llamar un médico, que en media hora me estaba revisando en la cabaña y luego de verificar mi estado, me receto un aspirador para ayudar la respiración y me recomendó volverme a Bs.As., dónde mi neumólogo tendría mi historia clínica y podría medicarme con los estudios correspondiente, muy certero y correcto el Dr.-
Así que decidí regresarme, por internet pude cambiar mi pasaje y en un vuelo de la tarde, volver a Bs.As., apenas arribado saque turno con el neumólogo y al otro día fui a su consultorio.-
Comprobó mi estado y me receto muy bien, al día siguiente con la medicación me sentí bárbaro y deseando ya volver, cosa que haría recién el 10 de diciembre junto a Coco, amigo y compañero de estos viajes hace apenas 43 años, toda una vida.-
Coco preocupado me había llamado y dicho, que en cuanto me mejorara iríamos por una semana a desquitarnos a nuestra amada VlaA y Correntoso.-
Recibimos un coche en el aeropuerto y luego de pasar por el vivero, dónde compramos los Rododendros, seguimos viaje hasta la Villa, disfrutando cada metro del camino, ahora en pleno diciembre y colorido por la inmensidad y diversidad de sus flores silvestres, él camino de Los 7 Lagos, pareciera cada vez más hermoso, pasan los años, los viajes y siempre hay algo nuevo o distinto pero nunca deja de sorprendernos, FANTASTICO !!!
Almorzamos en una Tasca de la Villa, bastante bien y luego fimos a La Posada dónde nos instalamos, muy bonita y con muy buen servicio, está ubicada en costa del Lago, pileta climatizada, sauna, buenos dormitorios y una vista espectacular frente al Nahuel Huapi, luego de un reparador descanso, nos fuimos a hacer el recorrido y visitar algunos amigo, regresamos y preparamos los equipos de pesca para el día siguiente, a la tarde vino Rubén Martín con su amigo Leandro a visitarnos, trajo su equipo de mate y una ricas facturas, vimos el River –Boca juntos y colaboró poniendo a punto nuestros equipos, es realmente un capo, está en la perfección de todos los detalles, cenamos algo liviano que pedimos en la habitación y a dormir, veníamos con sueño atrasado.-
A las 08:00 el desayuno y a las 10:00 ya estábamos en la Boca, solo un par de pescadores y enfrente nadie, mala señal para la pesca, corroborado cuando con Coco ambos lo intentamos, nada, ni un solo pique, al margen el resto de la gente con el mismo resultado, tal vez la luna llena no buena para la pesca, haya sido la influyente por tan mal resultado, en fin nadie sacó nada.-
Quería recordar a este joven que nos acompaña con esta selfy, Agustín que se acercó a nosotros a pedirnos sacarse una foto, dice conocernos por relatos de otros pescadores, un fenómeno de persona y un futuro gran pescador, con la suerte de unos padres y hermanito de primera, un encanto de chico, pasamos un momento muy agradable.-
Al día siguiente y como yo me sentía realmente bien, le propuse a Coco ir a pescar del lado del Hotel, que fue dónde toda la vida lo hicimos, estaba muy bajo, no había gente y las condiciones eran muy buenas, así que lo dejé a Coco que prefirió quedarse en la Tolva y me fui para mi lugar preferido en la Boca, dónde pesque toda la vida.-
No había una sola persona, estábamos ambos en cada costa absolutamente solos, parecía una bendición estar en semejante lugar y tener ambos el privilegio de tenerlo exclusivamente para nosotros, increíble pero magnifico y maravilloso.-
Preparé todo y decidí probar con mi nueva caña de dos manos, una LTS Explosive de 12.6” para línea 7, una línea Scandi con un leader de 3 mts. de poco hundimiento y el tip de 0,22, con una Leonis Barbarous y al agua.-
Lo hice con suma prudencia avanzando con mucho cuidado y lentamente, mi sobrepeso más mis piernas no son las de antes y cuesta mantener el equilibrio, han perdido esa elasticidad que tenían y se dificulta mucho hacerlo en esos lugares, los años no pasan solo, traen acompañada las nañas y dificultades propias de esta etapa da la vida, no obstante esa dificultad, de a poco y pescando todo el Río, fui llegando al lugar de privilegio, logre con el equipo hacer muy buenos tiros y llegar sin ninguna dificultad al lugar elegido para la barrida y entrada al pozón, lo hice en 5 ocasiones y no tuve un solo pique.-
Para salir me tiré hacia mi derecha o sea el naciente del Nahuel Huapi y despacio lo hice por el viejo Arrayan.-
Siempre solos y luego de una media hora, entro nuevamente, se había levantado viento y ya aparecían los primeros corderitos, con más prudencia que ante trate de ir avanzando hacia el pozón, me costaba mantener el equilibrio cuando me detenía a castear, el agua por lo fuerte del viento me movía y me hacía sentir incomodo.-
Llegue a la punta y en el segundo cast, con un buen lanzamiento y la mosca correctamente presentada, apenas comencé a trabajarla tengo un muy buen pique, de esas que siempre nos ha dado el Correntoso, al clavarla me voy un poco hacia atrás y ahí golpeo con una piedra y pierdo el equilibrio, empecé una especie de malabares no logrando en ningún momento afirmarme, me caigo en plena corriente del Río, no puedo sostenerme y aunque la altura del agua no pasaba de mis rodillas, tal vez por la que entró a los waders, no podía de ninguna manera levantarme y recuperar el equilibrio, fue el peor momento y les aseguro muy duro.-
Con gran esfuerzo logre darme vuelta y boca abajo apoyándome en los antebrazos y codos, logre salirme hacia un costado dónde la corriente era menor, la caña que obviamente no había soltado, trate de usarla desde el mango como bastón, no logré nada así que la dejé pero enganchada de la cola en mi brazo, siempre pensando en recuperarla, ahí alcancé a escucha a Coco gritando desesperado impotente desde enfrente sin poder hacer nada, le grita que estaba bien y no se preocupara, que ya iba a salir, quería descansar un poco, porque el esfuerzo me tenía por mi problema muy fatigado, a todo esto nadie me había visto, generalmente desde el Hotel, pasajeros o empleados miran si hay un pescador, esta vez no.-
Coco seguía gritando y por fin lo escucharon, se habían percatado y ya venían a ayudarme, a todo esto yo seguía extendido boca abajo en el agua y me resultaba imposible reincorporarme.-
No saben la alegría y tranquilidad cuando vi llegar a dos jóvenes que serían quienes me ayudarían a salir, Flavio Beiza y Marcos Curiqueo, ambos trabajan en el Hotel, yo estaría a unos 25 mts. de la costa metido, me dice uno que no me preocupe, ya se iba a buscar algo para meterse, fue cuando le pedí por favor que no se fuera y me ayudara ya, habían pasado más de 20 minutos de mi caída, sin titubear se sacó los zapatos y entro para hacerlo.-
Ni con la ayuda de ellos me podía parar, por mis nervios, por el peso en los waders llenos de agua y esa fatiga tan desagradable que no se me iba.-
Con gran esfuerzo entre ambos lograron acercarme hasta la costa, trajeron un sillón de la Boca, y con la su ayuda inestimable, pude sentarme y empezar a recuperarme.-
Debo haber estado otros 20 minutos para volver a respirar normal, logré pararme y fui para subir esa escalera chica de la Boca, el peso del agua en los Waders no me permitía subir, cada pierna a mí en ese momento me pesaban 100 kgs, cuando lo logré me parecía mentira, a todo esto Coco había llegado caminando y cruzando el puente, el realmente la pasó mucho peor que yo, su impotencia al estar solos y no poder hacer absolutamente nada, debió ser tremenda, él pensó cualquier cosa, hasta un infarto, a pesar de lo que yo le decía que no se preocupara, fue un momento terrible y angustiante para él, yo tal vez no tanto porque creo al margen de la dificultad, siempre estuve lúcido y consiente de que iba a salir.-
Varias veces me preguntaron si tenía frío, realmente no, en ningún momento lo tuve, debe ser la adrenalina o la impotencia que térmicamente nos protege.-
Dejamos pasar un rato descansando en la sombra y el gerente Luciano Mercado del Correntoso, muy gentilmente me mandó el carro de golf que emplean ellos para abastecer el Restaurant de la costa y con el, subí hasta la recepción, súper agradecido por tantas atenciones recibidas, rápidamente regresamos con Coco a La Posada e inmediatamente trate de sacarme los waders, no se puede creer el agua que tenía almacenada y salió de las botas, ahí comprendí el no tener fuerzas en las piernas para levantarme en el agua y luego en las escaleras, tremendo, en fin, sacamos todo lo mojado, una buena ducha caliente y reparadora, un pequeño descanso o relax evaluando lo acontecido y nos fuimos ya al mediodía, a una linda parrilla que hacía años no visitaba, dónde me recordaban y almorzamos unas lindas mollejas y dos buenos ojos de bife con papas rústicas más ensalada con un buen Malbec y a descansar, una jornada para el recuerdo increíble y para agregarla al cofre de mis experiencias.-
Al día siguiente volvimos al Correntoso, compramos un par de Buff que lé llevaríamos a los jóvenes que me ayudaron y un Victorinox al gerente, este nos recibió muy atte. en su despacho y tuvimos una hermosa charla, muy a gusto enterándose con nosotros, de tantas vivencias que tuvimos en ese Hotel, en los años del recordado Don Pancho Capraro, también le dejé una copia del reportaje que nos hicieron con Coco el año anterior en la Boca, para la TV de la Villa y Bariloche, dónde contamos cosas y hechos vividos en ese paradisiaco pesquero, además le dejé un DVD de la famosa película tantas veces pasada en canal 13 en La Aventura del Hombre, un film que trajera Joe Brooks y le regalara a nuestro amigo Jorge Donovan, La Vida de La Trucha, realizada en la década del 50 por 3M, una filmación impresionante para la época, dónde narra y muestra desde que desovan y nacen, pasando por todas las alternativas y peripecias de una vida y una viejo fly fisherman que la pesca, ahí nos da una gran lesión del catch and reléase, las escenas tomadas dentro del Río bajo el agua son impresionante y ahí no hay trucos, es una obra de arte que ningún mosquero debe dejar de ver.-
A todo esto, quedamos comprometidos por su gentil invitación, a estar en la fiesta de los 100 años del Correntoso, será un honor y con Coco no faltaremos, incluso aprovecharemos para pasar unos días más y pescar en Correntoso y luego con nuestro amigo Jorge y Facu Echavarría en Meliquina, en su Río Mel Lodge.-
Al día siguiente a pesar de lo ocurrido, volvimos a la Boca y ya me estaba esperando Rubén Martín, quien me apoyaría como bastón acompañándome a entrar hasta el pozón, luego de saludar al grupo que estaban pescando, algunas fotos y moscas de regalo, entré con mi buen amigo, lo hice con cuidado pero seguro y bien acompañado con su apoyo, al llegar al lugar de privilegio se separó un par de metros y pude hacer buenos tiros, por suerte y a pesar de la edad, todavía puedo castear con buena distancia y sin ninguna dificultad, eso sí, necesito una buena sustentación para hacerlo.- Logré en esa posición poner la mosca dónde cuando están activas nunca falla para tener un pique, pero no quisieron a pesar de pasar la mosca correctamente dónde habitualmente suelen estar, tal vez la Luna Llena de la semana haya influido para la falta de actividad, no obstante en el cuarto lance tengo un pique, dio algunos cabeceos y luego solamente la resistencia de traerla, una perca, no es que uno no las quiera, pero en este lugar esperamos otra cosa, la saque y volví al descanso con unos buenos mates y esperar la rotación, hasta ese momento ningún pescador había podido sacar algo.-
No obstante entró Rubén que es un muy buen pescador y tuvo un lindo pique, de esas plateadas que siempre nos da Correntoso, muy buena, fue la única que salió de ambas márgenes en el día.-
Llegado mi turno volví a entrar siempre ayudado por Rubén y alcance la punta frente al pozón , luego de varios buenos lances, otro pique esta vez con varios cabezazos que me hicieron ilusionar, pero era otra Perca, esta vez mucho más grande o sea de buen tamaño, la devolvimos y la jornada estaba cumplida, a pesar de no tener el resultado esperado, haber llegado a estar frente al pozón, en un día de sol majestuoso y poder castear como lo hice, fue una sensación de tremenda felicidad, aquellos que tantas canas peinamos, es posible me puedan comprender mejor, Gracias a la vida por haberme permitido enamorarme de este lugar allá por 1961, ya pasaron 55 años ininterrumpidos de disfrutarlo, Gracias a los amigos que conocí y gané en este lugar, algunos de los cuales ya nos dejaron, otros por salud no pueden venir como Christ Kishish, Mr. Matuka el americano, pero con Coco, nos conocimos en la Boca en el 73 o sea hace ya 43 años que venimos juntos, Gracias a los muchos que tenemos en la Villa hoy, Pato el Guarda Fauna, Rubén Martín, Seba Venezia y aunque hace mucho no veo, a quien me llevó por primera vez al Correntoso y pescábamos de spinning, Eduardo Hensel, el hijo de Doña Hortensia, dueña de la Hostería La Granja, dónde paré tantos años, en fin Gracias a todos.-
Luego de almorzar en el Restaurant del Correntoso, que está pegado al Arrayán y al Lago, un lugar increíble de bonito y además de una excelente comida y atención, con precios muy razonables, un verdadero y atento servicio del Hotel a los pescadores, me volvieron a buscar con el carrito y nos subieron hasta el parking, volvimos a La Posada, descansamos, luego fuimos a ver unas cabañas cerca de Puerto Manzano y volvimos a preparar nuestros bártulos porque por la mañana siguiente, iríamos a Meliquina a lo de nuestro amigo Jorge.-
Desayunamos temprano y salimos por los 7 Lagos hacia SMdeLA., está totalmente asfaltado, es una belleza, más en diciembre lleno en ambos lados con inmensidad y diversidad de flores silvestres, a eso sumémosle los árboles o pinares que le dan una conformación espectacular, muy tranquilos y siempre sacando fotos llegamos luego de unos 18 kms. de ripio al Lodge, nos estaban esperando Nélida y Facu, hacía un tiempo no nos veíamos y fue una gran alegría reencontrarnos, están plantados frente mismo al Río Meliquina, rodeados de un paisaje fantástico, los ventanales del Lodge tanto habitaciones como el Living o comedor, están frente al mismo Río y no es extraño estar y ver pasar por la costa de enfrente, algún ciervo o jabalíes, liebres y pájaros montones, naturaleza en su máxima expresión.-
Cuando vamos en otoño, en los pinares del Lodge, salen uno hongos enormes que Nélida prepara con mantequilla y ajo, acompañado por un buen Chandón Brut Nature, eso es una exquisitez que solo en estos lugares se puede disfrutar.- Nos acomodamos en una confortable y amplia habitación, merendamos y luego de un descanso, salimos hacia el naciente del Lago Meliquina, Facu que es un crakc y la tiene muy clara, el bajó el gomón al Lago y preparó todo solo, como pudo arrimarlo bien, pudimos subir dejando las bota y waders, una buena idea para estar mucho más cómodos.-
Recorrimos todo el Meliquina y no tuvimos actividad, un rato antes de llegar pesque una linda marrón muy sanita, eso fue todo.-
La cena ya fue todo una ceremonia, se agregó Edi un cliente y amigo de Jorge, quien nos acompañó en la velada, Nélida y siempre lo dije, es una Chef autodidacta de lujo, su platos son todos de primera, cualquier cosa que haga lleva el sellos de su distinción con un solo adjetivo, EXCELENTE !!!
Buena sobremesa con los amigos y a descansar.-
Luego del desayuno nos fuimos con Facu a dónde me habían prometido llevar, un lugar que conocía, pesqué y recordaba como algo muy especial, privado y solo visitado con permiso de la Estancia, el Filo Hua Hum, al fondo, cuando entra el Río Bueno desde el lago Falken conformando el Lago Bueno y las aguas de este son la que desembocan por el Río Filo HUa Hum, para desembocar y formar el Lago del mismo nombre, continuará el Filo hasta encontrarse con el Río Meliquina y ambos formar el Caleufu.-
El paisaje o camino para llegar, no se puede explicar, hay que hacerlo para comprender tanta belleza, unos paisajes maravillosos, se hace a paso lento y eso permite disfrutarlo mucho más intensamente, me recuerda el maravilloso camino de los 7 Lagos allá por la década del 60, jamás debieron cambiarlo, eso era extraordinario, aunque para recorrerlo completo se tardaban hasta 8 horas, pero era un cuento de Hadas.-
Pasamos por la estancia Tres Lagos a solicitar el correspondiente permiso y se acercó a saludarnos Yamil, el dueño un personaje muy especial, derrama simpatía y es un enamorado de su habitad, claro si está en un paraíso, muy gentilmente nos dio una serie de indicaciones y se ofreció para lo que necesitemos, típico de la gente buena y muy correcta de esos aislados lugares, ojo, la estancia tiene todo el confort necesario y es muy grande, está bien cuidada y prolija, se nota que hay buena conducción y trabajo, fue un placer conocerlo.-
Bajó Facu el gomón y con remos fuimos tratando de pescar sobre la costa, solo pico una trucha que devolvimos y llegamos a la entrada del Río Bueno sobre el Lago del mismo nombre, un pozón espectacular dónde entran las aguas, una bandeja de pesca de más de 200 mts., un veril pegado a pocos metros de la costa que se hace inmediatamente muy profundo y ya ahí, vimos moverse muy buenas truchas, la adrenalina comenzaba a activarse, era el lugar.-
Le dimos un rato con nuestras cañas de acción media para línea 5, con una Scientific Anglers multi tip que cambiamos solamente las puntas de acuerdo el lugar, sin resultado, nos corrimos hacia una buena sombra y merendamos, excelente almuerzo con buenos drinks y un rato de descanso, a reponerse pensando en darle más tarde.-
Pescamos nuevamente barriendo toda la entrada del Río sin resultados, emprendimos el regreso y a la llegada dónde teníamos la camioneta para recoger el gomón, en los juncales a unos 200 mts. del lugar comenzó el pique y sacamos varias y lindas truchas, incluida esa marrón de la foto, o sea nos despidió a toda orquesta tal vez como nuestro esfuerzo y perseverancia merecían.-
De regreso nos detuvimos en La Estancia a conversar con Yamil, un anfitrión de lujo, con esa bonachona característica que la gente de esos lugares tienen, agradecimos su atención y nos fuimos por ese maravilloso camino del Fhilo Hua Hum hacia el Lodge.-
Una reparadora ducha, un sauna y luego una cena espectacular que Nélida esa gran madraza nos preparó, con Jorge que hacía tiempo no nos veíamos, nos sirvió para recordar esos tremendos cuatro viajes a Alaska que hicimos junto con sus hijos, experiencias maravillosas e irrepetibles, una noche de lujo acompañada por unos buenos drinks.-
Por la mañana temprano y después del desayuno, emprendimos el regreso por El Paso Córdoba, que camino por Dios, cada lugar sorprende por tanta belleza, luego de dejar el ripio en Confluencia, llegamos por la 237 a Bariloche, lo dejamos a Edison el amigo de Jorge y nos fuimos a comprar pencas de Trucha ahumadas, de ahí al aeropuerto devolución del coche, una buena merienda en el bar y en buen vuelo, llegamos en dos horas a nuestra Bs.As.-
Fue un viaje perfecto y con todos los matices, buenos hospedajes, atención y comidas, reencuentros, accidente, paseos, buenos amigos, hermosas jornadas de pesca y hasta buena pesca, más no podemos pedir.-
Con Coco nos prometimos volver . . . . . . .
Atte.
Jesús Héctor Leoni
Buenos Aires