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Bariloche: Los plaguicidas denominados neonicotinoides están matando a las abejas

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Hace tres años Árbol de Pie advirtió sobre el tema y pidió en el Concejo Municipal que se prohibiera el uso de neonicotinoides, pero se negaron. Aceptaron sólo aprobar una comunicación al SENASA.

Dos estudios publicados en la revista Science muestran la peligrosidad del producto químico. Este año volvieron a enviar una nota. "Ni nos respondieron", contó Wieman.

Dos nuevos estudios publicados por la prestigiosa revista Science entregaron pruebas sólidas de que los plaguicidas denominados neonicotinoides son fatales para las abejas polinizadoras que sostienen el sistema de producción de alimentos. Los neonicotinoides son los insecticidas más utilizados del planeta, sobre todo en cultivos, ya que actúan en el sistema nervioso central de los insectos. La gravedad del tema es sintetizado por la revista Muy Interesante, que mencionó las investigaciones: "Cada vez hay más pruebas. Y sin abejas, no hay polinización; sin ella, ni hierba, ni animales, ni hombres en poco tiempo".

Sin estas pruebas que empapelaron los medios de comunicación del mundo en estos días, la Asociación Civil Árbol de Pie se presentó en el Concejo Municipal hace tres años con el objetivo de advertir su peligrosidad y lograr su prohibición. Pero no tuvieron suerte. "Primero nos dijeron que salía fácil, pero después se transformó sólo en una comunicación", relató Ana Wieman de Árbol de Pie, y agregó que "pedimos que retiren el nombre de la asociación de la comunicación porque consideramos que era una falta de respeto". Árbol de Pie trabajó en conjunto con la Universidad del Comahue en esta iniciativa.

La revista Science publicó que en dos de los primeros estudios de campo a gran escala realizados hasta la fecha, investigadores de Europa y Canadá afirman que las abejas -especialmente la abeja melifera- expuestas directa o indirectamente a alguno de los insecticidas que contienen neonicotinoides padecen efectos adversos graves que van desde la reducción en el éxito reproductivo, la desorientación y la muerte por daños neuronales. El estudio descubrió que las abejas recogían el polen contaminado con los pesticidas, pero este polen ni siquiera provenía de los propios cultivos tratados. "Esto indica que los neonicotinoides, que son solubles en agua, se derraman de los campos agrícolas hacia el medio ambiente circundante, donde son absorbidos por otras plantas que son muy atractivas para las abejas", aseguró Nadia Tsvetkov, coautora del trabajo.

Wieman consideró que la falta de interés se mantuvo en esta gestión. "Presentamos una nota dirigida al presidente del Concejo, Diego Benítez solicitando que se vuelva a considerar el tema, pero ni nos respondieron", señaló y destacó que el planteo tuvo, en su momento, el acompañamiento del INTA y estuvo acompañado de extensos reportes científicos, que debieron ser traducidos. Más allá del trabajo que impulsó la propuesta de generar una ordenanza que prohibiera la utilización de los neonicotinoides, "sólo sacaron una patética comunicación al SENASA manifestando su preocupación por la desaparición de las colmenas", concluyó Wieman.