Según la investigación, tenían especialistas en el estiramiento de la cocaína. Encontraron productos químicos y en ocasiones impregnaban hojas de cartulina y ropa para camuflar los estupefacientes. Luego los transportaban a esta ciudad.
Conformaban una banda que tenía alcance hasta la Patagonia. Manejaban un amplio mercado que, se sospecha, tenía conexiones en Bariloche donde también habían armado una plantación de marihuana. Contaban con productos químicos con los cuales reducían la cocaína. Hasta armaron un equipo que era capaz de impregnar la droga en ropa o cartulina para camuflar los cargamentos que partían hacia el sur del país.
Esas eran las principales características, según la requisitoria de elevación a juicio, de la banda de narcotraficantes que este miércoles comenzaron a ser juzgados en el Tribunal Oral Federal, de Roca, que integran los jueces Orlando Coscia, Armando Márquez y Alejandro Silva. En medio de un importante operativo de seguridad los acusados llegaron esposados y bajo un fuerte dispositivo que había montado la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval y la Policía de Río Negro.
Pasadas las 9 comenzó el juicio con la lectura de sólo una parte de la requisitoria cuando ya todos los acusados y sus respectivos abogados se encontraban en la sala. La investigación de este caso comenzó en 2013 por la Policía de Seguridad Aeroportuaria que detectó a un empleado del aeropuerto de Bariloche comercializando droga y desde allí comenzó la investigación con la detención y secuestro de droga en un operativo denominado “Pony Blanco”.
El primero en pasar a brindar su testimonio fue Diego Aranada Rodríguez, un hombre de 40 años que, según la investigación, era el jefe de la banda narco. Este colombiano vivía en un barrio privado del partido de Tigre y al momento de ser detenido vivía con la modelo Ana María Pelaez Orozco, actualmente también privada de su libertad.
Aseguró que nunca encabezó una banda, que la droga que le encontraron era para consumo personal y puso énfasis en “despegar” del hecho a su exmujer. “Estoy arrepentido de lo que sucedió. Sé que mi familia hay personas que sufren por lo que me está pasando”, dijo.
El imputado pidió que no le hagan preguntas y expresó que nunca tuvo contacto con el resto de los sujetos juzgados. El sujeto tenía una condena por homicidio en su país. Luego fue el turno de la modelo colombiana y ex esposa de Aranada Rodríguez. Era estudiante en la Universidad de Belgrano y sólo se limitó a su primera declaración.
También se negó a declarar, David Vanegas Ruíz (colombiano de 30 años). Pero uno de los testimonios más sorprendentes fue el de Orlando Sepúlveda quien sería uno de los tres sujetos que integraba el grupo que se encargaba de rebajar y empaquetar la droga para distribuir. Este hombre aseguró que junto Rubén Guarnizo Martínez (también imputado y detenido) armaban fiestas en su departamento y que consumían cocaína pero que no se dedicaban a reducirla ni a envolverla.
Igualmente en su casa hallaron productos de corte, balanzas y hasta una máquina termo selladora, aunque sostuvo que la tenía para envolver alimentos. En su largo testimonio se declaró un amante del fútbol y de tanto y que se había venido a vivir al país por su “pasión argentina”.
También negó las comunicaciones que lo tiene como uno de los protagonistas de la forma en la cual se reducía y envolvía la cocaína. Raúl Romero Arias fue otro de los que detenidos que se negó a declarar.
Este ciudadano de la República Dominicana dijo que era de oficio peluquero y que las bolsitas de cocaína que tenía en su auto al momento de su detención eran para consumo personal. También prestaron declaración Cristian Novelli y Facundo Fernández Quinteros quienes, según la investigación, eran la conexión en Bariloche.
El primero, quien tenía una larga trayectoria en Bariloche en bancos y entidades financieras, reconoció que fue adicto a las drogas pero negó que se dedique a la comercialización. En tanto que el iluminador, sonidista y DJ, Fernández Quinteros no quiso hacer ningún tipo de declaración.
También declararon Juan José Bonich (músico de Bariloche), Jhonatan Miranda Paillán (empleado del aeropuerto de Bariloche) y Marco Jasinsky, un gasista quien estaba acusado de haber trasladado un auto con droga a la ciudad. A los tres además se le imputan distintos delitos aunque a diferencia del resto de los involucrados, llegaron a juicio en libertad. (ANB)