Debería haber 15 según establece una ley provincial. La única persona encargada de la tarea no da abasto. Mientras tanto, la tala de árboles se multiplica.
Los números hablan por sí mismos. En Bariloche hay un solo inspector de la Dirección de Bosques para controlar y proteger 29 mil hectáreas de vegetación que son jurisdicción de este organismo. Una tarea difícil y claramente imposible.
La tala masiva ilegal de cipreses que expuso ANB este martes reavivó la polémica por la falta de protección de la flora de la ciudad y, claro está, puso en el ojo de la tormenta la escasez de recursos humanos que posee el gobierno provincial para evitar el corte permanente de árboles. Hace 12 años que Alfredo Allen se desempeña como inspector del Servicio Forestal Andino. Es el único. Solo, debe controlar y cuidar 29 mil hectáreas de bosque y evitar la tala ilegal, una actividad que no para de crecer en la ciudad desde hace varios años.
”El tema es complejo, porque hay mucha gente que se dedica a cortar árboles para luego vender la madera”, aclaró Allen. “Obviamente que lo ideal sería que haya más inspectores trabajando, en lugar de estar yo solo, pero por ahora me las tengo que arreglar como puedo y con los recursos que tengo”, añadió.
Al ser consultado por ANB sobre la tala indiscriminada que ocurrió en los últimos días en cercanías del cerro San Martín y del barrio Los Coihues, el inspector reconoció que en esta zona son muchas las personas que arriban periódicamente y destruyen el ecosistema cortando principalmente cipreses. Informó que la semana pasada decomisó una motosierra a sujetos que merodeaban el sector.
En este sentido, remarcó que los operativos de fiscalización los lleva a cabo junto a efectivos de la Policía de Río Negro debido a que “en ocasiones la gente se pone muy violenta”. Dijo que en 2008 en inmediaciones del cerro San Martín un grupo de sujetos que se encontraba talando le prendió fuego la camioneta con la que efectuaba el control y contó que en 2012, en el mismo lugar, recibió un palazo en un ojo que casi le produce la pérdida de visión.
Allen indicó que la madera de ciprés que se corta en este punto de la ciudad, ubicado a pocos metros de las tierras del Ejército Argentino, no es vendida en aserraderos, sino que se comercializa directamente en carpinterías locales.
}”En general, se llevan los primeros dos metros del árbol, porque es el mejor pedazo ya que no tiene nudos”, explicó el referente del Servicio Forestal Andino. Agregó que el producto es comprado para fabricar muebles. Confió que si bien realiza fiscalizaciones con periodicidad en los diversos cerros y bosques de la ciudad, dar con los autores de los delitos muchas veces se transforma en una misión difícil.
Sostuvo que de tanto en tanto se efectúan allanamientos y se decomisan motosierras y hachas, aunque subrayó que para comenzar a erradicar esta actividad tan dañina para el medio ambiente es necesario un trabajo más de fondo, y mayor cantidad de recursos humanos. Desde la asociación civil Árbol de Pie criticaron duramente la situación de los bosques.
“No tienen ningún tipo de protección y están expuestos a que el que quiera vaya y robe madera, lo cual implica la destrucción de árboles de muchos años de existencia”, afirmaron, en diálogo con este medio. En tanto, apuntaron contra Provincia, por “no cumplir con la Ley Provincial 2520 de creación del cuerpo de inspectores forestales que en su artículo 6 establece que deben ser nombrados 15 cargos para ejercer el control de los bosques de Bariloche”. “En la actualidad solamente faltan 14”, advirtieron, con ironía.
Aclararon que “no sólo es culpa de este gobierno”, ya que la Ley rige desde el 30 de septiembre de 1992. “Nunca se cumplió, lo cual es una barbaridad”, se quejaron los ambientalistas. Allen adelantó que desde la Dirección de Bosques y la Policía prevén implementar próximamente una serie de operativos nocturnos para intentar contrarrestar la tala ilegal. No obstante, señaló que la aplicación de la Ley 2520 ayudaría en gran medida a disminuir estos delitos.
El agente resaltó que la tarea del área que representa no es únicamente proteger los bosques nativos. También debe fomentar la industria maderera a través de forestaciones, es decir, de “vegetación plantada especialmente para la cosecha de madera”.
Esto último favorece a la disminución de la tala ilegal, opinó. ANB recorrió este martes la zona lindera al cerro San Martín y constató la existencia de más de 100 árboles cipreses cortados en los últimos días. Una verdadera tala masiva que, según aseguraron vecinos, se repite desde hace largos años.
“Lamentablemente lo que está sucediendo no es nuevo y sin embargo nadie hace nada. Todos sabemos que vienen y se llevan los árboles como si fuera legal, sin el control de nadie y con total impunidad”, confió un hombre residente en Los Coihues, quien pidió preservar su identidad. (ANB)