El hotel de Puerto Blest, inaugurado en 1925, vuelve a abrir sus puertas tras una importante remodelación. Ofrece 15 habitaciones y un restaurante en plena selva valdiviana.
Navegar es preciso. El verso del poeta portugués Fernando Pessoa viene a cuento porque el único modo de llegar a Puerto Blest es por agua. Hay que embarcar en Puerto Pañuelo –ubicado en Península Llao Llao, en las afueras de Bariloche- y adentrarse en el angosto y extenso brazo Blest, bella ramificación del lago Nahuel Huapi. En la travesía se suceden bosques de cipreses y coihues, altivas montañas cordilleranas, islas, playas, bahías, cascadas.
A la hora de viaje aparece Puerto Cántaro, ya sumergido en la selva valdiviana, ecosistema único en el país en el que lianas y enredaderas parecen querer atrapar a gigantescos alerces de más de mil años. Un sendero de este bosque cerrado y verdísimo conduce a laguna Los Cántaros y a su cascada. Enfrente, en la margen opuesta del brazo, se distingue la escena del destino final: un muelle y el Hotel Histórico Puerto Blest, emplazado en este rincón selvático desde 1925.
La gran noticia es que, luego de una importante restauración y modernización, el antiguo hotel reabrirá sus puertas los primeros días de noviembre. La remodelación estuvo a cargo de la empresa Turisur, propietaria de la flota que navega el Blest desde Bariloche, como parte de un plan de mejoramiento integral de la zona.
“Adaptamos el hotel a los estándares de calidad y comodidad modernos, pero conservando algunos detalles históricos, además de las gigantografías que se encuentran en todos los sectores comunes”, explica Marina Chevelera, del departamento comercial de Turisur. El hotel tiene 15 habitaciones con vistas al lago Nahuel Huapi, al río Frías y al cerro Tres Hermanos; restaurante, bar y un área de spa.
También cuenta con rampas, baños adaptados para pasajeros con movilidad reducida y una habitación accesible. Otra característica que lo distingue es su carácter “eco friendly”: el establecimiento implementa la separación de la basura, la utilización de energías renovables, el uso de una red colectora de efluentes y de una planta depuradora, entre otras acciones ineludibles teniendo en cuenta que la construcción está dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi. Más allá de contemplar la selva valdiviana, está contemplado que los huéspedes participen de variadas actividades: trekking, pesca, ciclismo y avistaje de aves, entre otras. Se mejoraron y acondicionaron las picadas y los senderos lindantes: ahora hay caminatas para todos los gustos y muchas de ellas son aptas para hacer en familia.
“Además de ser un destino en sí mismo, el hotel servirá de refugio por una noche para los pasajeros de nuestra excursión Cruce Andino, que combina navegación y ómnibus 4x4 para recorrer desde Puerto Pañuelo hasta la villa ecológica Peulla, en tierra chilena”, agrega Marina Chevelera.
Puerto Blest, a 25 kilómetros de la ciudad de Bariloche, es el punto de partida para cruzar el paso internacional Pérez Rosales. Otra novedad es que Turisur está construyendo un nuevo catamarán, moderno, que pronto cubrirá el tramo Puerto Pañuelo-Puerto Blest.
El objetivo general es el de optimizar el servicio para los pasajeros de la emblemática excursión y los huéspedes del nuevo viejo hotel.